- Iruña Oka sigue encabezando la mayor tasa de afectados por el coronavirus en Álava, con un porcentaje en aumento del 1.052 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, lo que supone triplicar la tasa media del territorio histórico, que está en 355,22. Sin embargo, lo inquietante de esas cifras no es su resonancia, sino que la mayor parte de los nuevos casos son escolares, tanto de Infantil como de Primaria.

Y como no podía ser menos, esa situación se refleja en las calles de Nanclares de la Oca. Unas arterias que entre el temor a los contagios y el cierre de la hostelería muestran una tremenda soledad, con apenas dos o tres personas a la entrada de algunas tiendas hablando en voz baja, y con una absoluta resistencia por parte de las personas preguntadas para valorar la situación tal y como pudo testar este jueves DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.

Dos vecinas que aguardaban turno a la entrada de la panadería se mostraban preocupadas por ese importante repunte de casos, pero sobre todo porque "está afectando a los niños", aunque ninguna de las dos tenía hijos en cuarentena. Sin embargo, sí que sabían de unas y otras familias que tenían pequeños en sus casas y de la larga espera que suponía el esperar la evolución, aunque todo apunta a que "ninguno parece estar en un estado preocupante".

En la parada del autobús una madre aguardaba con su hija, camino de alguna gestión. Naomi, una alumna del colegio de Nanclares, relataba con permiso de su madre, presente en la conversación, que ella y sus compañeros estaban preocupados, por lo que estaba pasando: "Sí, un poco", explicaba con un cierto temblor y señalaba que "son muchos los niños que están afectados en el colegio", pero también aclaraba que todos los profesores están encima de los alumnos insistiendo "en las medidas de seguridad desde que comenzó el curso".

En el colegio público José Miguel de Barandiarán, enclavado en la salida hacia Vitoria, junto al instituto y la zona deportiva, reinaba un silencio todavía más inquietante que el de las calles de Nanclares. El enorme centro escolar, que tiene una matriculación de 435 alumnos, mostraba su enorme patio desierto y en silencio, aunque tras las ventanas se adivinaba que las clases siguen, que la vida continúa y solo faltan que se reincorporen los alumnos que ahora están en cuarentena, dos aulas de momento, para volver a la alegre normalidad que siempre tiene Nanclares.

Como era de esperar, en el colegio no se facilita información, ni se quiere entrar a valorar hacia el exterior lo que está pasado. "Estamos tranquilos, siguiendo con las actividades programadas" y remitían "a la delegación de Educación o a la consejería de Salud para preguntar sobre esta situación". En el colegio se confía en que se sigan los protocolos "porque nosotros no somos quienes para informar", aunque en los rostros se apreciaba la natural preocupación por lo que está ocurriendo.

En el Ayuntamiento también están centrados en este tema. De hecho, según un portavoz del Consistorio, que también prefirió mantener su anonimato, se matizaba que "esta institución está ocupada en el tema de la pandemia, del virus, durante todo lo que llevamos de año" y explicaba que desde el primer momento "se han implementado medidas, se cerraron instalaciones, se convocaron ayudas€ es decir que el ayuntamiento lleva todo este año prácticamente centrada su actividad y su ocupación en los temas de la pandemia y los confinamientos".

Otra cosa es que, evidentemente, haya ahora una especial sensibilidad porque se habla de niñas y niños, además de profesores: "En estos momentos, que parece que hay un brote que afecta a los alumnos del colegio, es algo que nos preocupa y que seguimos con atención, confiando en que tanto las autoridades sanitarias como las educativas tomen las medidas adecuadas". Sin embargo, se aprovechaba para recordar a "las familias y los niños, no solo las afectadas, sino a todas las del municipio, que deben ser conscientes de que hay que cumplir las directrices, seguir las pautas que marcan las autoridades".

La preocupación está presente en todo momento "ahora con el tema del colegio, pero también con cualquier vecino que tenga un problema de salud. Pero confiamos que las autoridades sanitarias y las educativas tomen las decisiones adecuadas, en este caso o en cualquier otro que pueda surgir".

En el Ayuntamiento no quieren comentar si algún padre ha ido por la Casa Consistorial para plantear algo relacionado con sus hijos, pero "lo cierto es que las inquietudes se trasladan en cualquier escenario: en la calle o en cualquier sitio, porque el Ayuntamiento no es una institución enorme a la que la gente acude para todo. Se habla en la calle, te comentan, pero sin más".

En Iruña Oka, tanto en el Ayuntamiento, como el colegio público, como la gente en la calle según los testimonios recogidos "lo importante ahora es confiar en las instituciones y en que se tomen las medidas adecuadas". Y también que "quienes están afectados, o los que no, que sean conscientes de los riesgos y que adopten las precauciones que ya están dictadas por las autoridades. Todos debemos tomar conciencia que nos estamos enfrentando a un virus, a una enfermedad, y que hay que ser responsables", según la fuente municipal.