El cierre de bares y restaurantes por el covid dispara los pedidos a domicilio

La cooperativa de reparto en bicis de carga Eraman duplica sus servicios y se ve forzada a ampliar la plantilla

11.11.2020 | 01:00
Juan pedalea para entregar un pedido con su bicicleta de transporte en la que puede cargar hasta 120 kilos de mercancía. Foto: Alex Larretxi

vitoria – La incertidumbre que amenaza el futuro de bares y restaurantes tras el cierre de la hostelería decretado por el Gobierno Vasco ha despuntado otros negocios, como el reparto a domicilio, que se ha disparado la última semana. Es el caso de la cooperativa Eraman, integrada por tres jóvenes gasteiztarras que distribuyen en bicis de carga. Desde que entró en vigor la orden de cierre han duplicado sus pedidos y aumentado el número de clientes entre bares y restaurantes, además de tener a otra decena en cartera.

Además, se han visto forzados a ampliar su plantilla, en concreto han contratado a tres nuevos repartidores, ya que no dan abasto. "La gente se está acostumbrando a que es posible realizar pedidos así y, a medida que lo prueba, se anima", indica Juan Latorre, cooperativista de la firma, junto con Paul Iano y Tristán Etstein.

La mercancía a repartir es variada. Sin embargo, desde el pasado fin de semana se han incrementado los pedidos a domicilio de todo tipo de comidas de bares y restaurantes de Gasteiz.

El sentir que le transmiten los hosteleros es que no les queda otra que reinventarse y adaptarse a la nueva situación de pandemia y restricciones a la movilidad. "Me dicen que están a verlas venir, pero que no les queda más remedio que seguir hacia adelante", apunta. "Se han ido adecuando desde el principio y los que no lo han hecho aún se lo están pensando", explica Juan, quien ha notado un aumento notable de establecimientos que sirven bajo pedido.

nuevos hábitos No obstante, son los clientes quienes están modificando sus costumbres. "La gente que no puede salir a cenar fuera de casa, pide comida, pero, ahora, lo hace como si estuviera en un restaurante, y eso se nota en el contenido de los paquetes", señala. "Se han dado cuenta de que pueden pedir lo mismo un rodaballo que ostras o entrecot, y no sólo pizza", describe Juan. Sin duda, otra de las novedades que la pandemia deja en los hábitos de vida de los gasteiztarras, el incremento de pedidos de platos de la carta de un restaurante al igual que menús del día, y no sólo raciones o cazuelitas.

Este tipo de envíos de gastronomía a la carta va en auge, al tiempo que los hosteleros demandan un servicio de reparto de calidad y continuado, es decir, para todos los días, por lo que Juan considera que esta moda ha venido para quedarse. "Quizá no al mismo volumen que ahora con la pandemia, pero la ciudadanía ya ha interiorizado este servicio como una opción más", augura.

El pequeño comercio se ha convertido, además de la hostelería, en otro de sus grandes clientes. La demanda ha aumentado, sobre todo, en todo lo relativo a pedidos de alimentación, otro de los subsectores en los que detecta un cambio de tendencia. También en este caso forzado por las restricciones de la crisis sanitaria que han derivado en nuevos hábitos de compra. "Muchos clientes son personas mayores a las que les cuesta hacer la compra y llevar el carrito, que te piden que les subas la fruta de la frutería de al lado de su casa", cita como ejemplo. Otros, por miedo a contagiarse de la covid ya no salen de casa y prefieren realizar la compra a domicilio. "Incluso, grandes pedidos hechos en el mercado de productores de la Plaza de Abastos", detalla.

Salburua, Zabalgana y Lakua son los principales destinos de los repartos que la cooperativa lleva a cabo en Gasteiz, ya que también distribuyen a nivel nacional e internacional en colaboración con un gran operador. Junto a los barrios de la periferia también despunta Coronación. El servicio lo prestan sobre el sillín de dos bicicletas normales y tres adaptadas al transporte con una parrilla delantera en la que pueden cargar hasta 120 kilos.

todo rodado Eraman surgió en marzo, coincidiendo con la pandemia, y a raíz de la propia experiencia laboral previa de Juan en Dinamarca y otros países del norte de Europa en los que también pedaleaba una bicicleta de carga.

A través de un amigo común conoció a Paul y Tristán y "todo salió rodado, la verdad", recuerda ahora con más ilusión, si cabe, al comprobar que el negocio va a más y que es el momento, como apunta su carta de presentación en la web. "Es el momento! Nos gusta nuestra ciudad, nos gusta la gente, nos gusta el cooperativismo y nos gustan las bicicletas. Eraman nace para juntar todo esto de manera sostenible y ética, con carácter y piñones".

"Se han dado cuenta de que pueden pedir lo mismo un rodaballo que ostras, y no sólo pizza"

juan latorre

Cooperativista de Eraman