Se ha hecho de rogar, pero el Deportivo Alavés ya ha empezado a sacarle rendimiento deportivo real a su apuesta croata. Desde que el grupo adquirió el 85 % de las acciones del NK Istra en 2018, la relación entre ambos clubes había generado más titulares en el ámbito económico que en el estrictamente futbolístico. La promesa de que la cantera balcánica nutriera algún día al primer equipo babazorro quedaba siempre en el horizonte, nunca en el presente. Algo que cambió en enero y que se ha visto reforzado este verano.
El primero en hacer el viaje de Pula a Vitoria-Gasteiz para quedarse ha sido Ville Koski. El central finlandés llegó al Glorioso el pasado mes de enero en calidad de cedido, aunque su debut se hizo esperar. Una lesión de rodilla le impidió estrenarse hasta marzo, y no fue hasta mayo cuando comenzó a tener un papel relevante en el esquema de Quique Sánchez Flores.
El epílogo de su cesión, sin embargo, resultó más que convincente: actuaciones solventes en un tramo de temporada en el que el Alavés se jugaba la permanencia y en el que cada punto tenía un peso enorme. Esa fiabilidad en los momentos de mayor exigencia terminó por inclinar la balanza. El club albiazul no dudó y lo incorporó en propiedad con contrato hasta 2031.
Con 23 años, Koski reúne las características que la dirección deportiva babazorra lleva tiempo buscando en el mercado. Y no solo por su contundencia defensiva, también debido a su margen de progresión y, por tanto, de revalorización. Durante su etapa en el Istra, a donde llegó procedente del Honka finlandés, ya había despertado el interés de clubes de la MLS y la Bundesliga, así como de varios equipos de LALIGA. Se le retuvo entonces para seguir en Croacia, y se le ha retenido ahora para ser importante en Mendizorroza.
KUMAR, ¿EL SIGUIENTE?
Si Koski representa la primera pieza que transita con éxito el camino entre Pula y Mendizorroza, el siguiente nombre en ese itinerario podría ser el de Raúl Kumar. El Alavés ha atado al central croata sub-18 para las cuatro próximas temporadas, aunque con una hoja de ruta clara: el canterano completará la próxima temporada en el Istra y, si continúa la progresión esperada, podría llegar a la capital alavesa en el ejercicio 2027-28.
La prudencia en los plazos no esconde la magnitud del fichaje. A sus 17 años, Kumar ya ha irrumpido en el once titular del Istra con regularidad y es considerado una de las mayores promesas defensivas de los Balcanes. Su perfil ha generado interés en clubes de Europa, lo que da una idea de la dimensión del jugador que el Alavés ha conseguido vincular a su proyecto. La apuesta es a largo plazo, pero la envergadura de la operación habla por sí sola.
En el club son conscientes de que Kumar necesita tiempo y continuidad antes de enfrentarse a las exigencias de LaLiga. La fórmula elegida —crecer en el Istra bajo condiciones de competición real, en una liga menos exigente que la española pero con el objetivo de pelear por los puestos altos de la tabla— es la misma que se aplicó con Koski y que, a la vista de los resultados, parece haber funcionado.
Ahora bien, nunca puede descartarse la opción de que, antes de llegar a Vitoria-Gasteiz, el grupo opte por traspasarlo si llega una oferta lo suficientemente apetecible.
SERGIO FERNÁNDEZ, AL FRENTE
Detrás de esta nueva dinámica hay también un cambio estructural relevante. Sergio Fernández, director deportivo del Alavés, ha asumido además la responsabilidad de configurar la plantilla del NK Istra de cara a la próxima temporada. Una ampliación de funciones que llega acompañada del fichaje de Javier Cabello como entrenador del conjunto de Pula, una decisión que también ha llevado la firma del leonés.
La relación entre Fernández y Cabello no es nueva. El técnico valenciano llegó al Alavés en 2017 como asistente de Luis Zubeldía y permaneció en el cuerpo técnico albiazul hasta 2021, pasando por los banquillos del Pitu Abelardo, Pablo Machín, Asier Garitano y López Muñiz. Durante esos años construyeron una sintonía que ahora se traslada a Croacia.
Con Fernández tomando directamente las decisiones sobre entradas y salidas en Pula, la conexión entre ambos clubes deja de ser una declaración de intenciones para convertirse en una política deportiva real y coordinada. Los casos de Koski y Kumar son, en ese sentido, la mejor carta de presentación de lo que puede estar por venir.