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Un Alavés falto de colmillo

Los babazorros solo hicieron ocho faltas durante el derbi contra el Athletic, en un partido fundamental para su futuro

Un Alavés falto de colmilloPilar Barco

Hay partidos en los que el buen hacer con el balón no alcanza y hay que echar mano de otras cosas. Del orgullo, del roce, de la disposición a bajar al barro. El derbi del sábado ante el Athletic en Mendizorrotza fue, en muchos tramos, el retrato de un Deportivo Alavés que no terminó de asumir ese rol. Un equipo que cayó 2-4 y que, más allá del daño en el marcador, dejó una imagen demasiado complaciente para lo que se está jugando.

El dato es claro: ocho faltas cometidas por los babazorros en los más de 90 minutos, mientras que los vizcaínos, por su parte, acumularon 13. Y esa diferencia fue, en realidad, todavía mayor, pues el colegiado Quintero González, en una de las peores actuaciones vistas esta temporada en el Paseo de Cervantes, señaló casi todo a los futbolistas de Quique Sánchez Flores y dejó bastante manga ancha a los de Ernesto Valverde.

Los tres primeros goles del Athletic ilustraron esa tendencia mejor que cualquier estadística. En las acciones que culminaron Robert Navarro, Oihan Sancet y Nico Williams, los jugadores albiazules cedieron terreno sin apenas plantear resistencia. Nadie se atrevió a meter la pierna, a interrumpir una conducción, a asumir el coste de una tarjeta amarilla con tal de frenar el peligro. Esas llegadas fluyeron con una comodidad impermisible a estas alturas.

La intención no es reivindicar la dureza por la dureza; nadie pide un Alavés que juegue al límite del reglamento de forma sistemática, como sí hace algún otro club de LALIGA. Pero sí existe una diferencia enorme entre ser un equipo limpio y uno dócil. Y en determinados contextos —un derbi, la jornada 34, con la permanencia en juego— esa diferencia se nota, y mucho. Los babazorros deben poner el límite, no sus rivales.

El Glorioso lleva semanas inmerso en una batalla en la que los márgenes se estrechan partido a partido. En ese escenario, saber bajar al barro es una herramienta más, tan legítima como cualquier otra. Interrumpir una transición con una falta táctica, poner el cuerpo en una disputa, romper el ritmo del rival en un momento comprometido. Gestos pequeños que, acumulados, cambian el carácter de un encuentro.

Por supuesto, todavía más llamativo es ese dato mencionado de ocho faltas cuando se profundiza en sus autores: Toni Martínez, Pablo Ibáñez y Jonny cometieron dos; y Abde y Carles Aleñá, una. Es decir, futbolistas con poder defensivo como Nahuel Tenaglia, Víctor Parada, Antonio Blanco, Ander Guevara o Jon Guridi no pararon en ningún momento el derbi. Especialmente llamativo en el caso de los revulsivos.