El derbi de esta noche en Mendizorroza puede marcar un antes y después en la temporada del Deportivo Alavés. Tras la heroica gesta realizada en Balaídos (3-4), una nueva victoria supondría, además de otro enorme chute de motivación para la plantilla albiazul, un gran golpe en la lucha por la permanencia. Las derrotas del Elche, Mallorca y Levante han abierto la oportunidad de poner tierra de por medio.
La empresa, eso sí, es exigente. Enfrente espera un Osasuna que pasa por su mejor momento del curso. Precisamente, fue su triunfo contra los babazorros en la primera vuelta el que permitió a los rojillos empezar a mirar hacia arriba en la tabla. Todos esos mecanismos de Alessio Lisci que parecían no encajar al principio ahora sí que lo hacen, y encima tienen varios jugadores en un notable momento de forma.
Pero el Alavés no puede poner excusas. Juega en Mendizorroza y, para lograr su objetivo, es casi una obligación convertir su estadio en un fortín. Algo que no ha sido hasta ahora: los gasteiztarras son el séptimo peor local de LALIGA, con solo 20 puntos de 42 posibles, y suman tres jornadas sin ganar en casa -fue ante el Betis el último triunfo-. No hay mejor momento para cambiar la dinámica que esta noche.
No tanto por la dificultad del rival, que es alta, sino por el enorme chute de moral que supuso conquistar Balaídos. Remontar un 3-0 frente al Celta, para terminar ganando 3-4, es el tipo de hazaña que cambia el estado de ánimo de un vestuario. Un resultado capaz de crear un punto de inflexión y que es difícil fabricar de otra manera. Y hacía falta algo así tras los altibajos y contratiempos previos.
A eso se suma el parón de selecciones, el cual Quique Sánchez Flores seguro ha aprovechado para seguir imprimiendo sus ideas en el equipo. El técnico madrileño encadena ya tres partidos al frente del Glorioso, y hoy afronta el cuarto. Con más días de trabajo que en ningún otro momento desde su llegada, el entrenador ha tenido tiempo para ajustar, corregir y asentar automatismos.
Así pues, el Alavés que salte al césped de Mendizorroza debería ser, sobre el papel, el más trabajado bajo sus órdenes. Y también el más completo. Yusi vuelve a la convocatoria después de cumplir sanción en Vigo y la única baja confirmada es la de Denis Suárez. En duda está, eso sí, la presencia de Carlos Protesoni y Lucas Boyé, con una fascitis plantar que tendrá que cuidar en esta recta final de la campaña.
OSASUNA, EN UN BUEN MOMENTO
Osasuna vive una realidad muy distinta a la de su último cara a cara con los babazorros. Los de Lisci navegan en aguas tranquilas, con nueve puntos de colchón sobre el descenso, y son conscientes de que, con un par de resultados buenos más, se meten de lleno en la pelea por puestos europeos. Quién lo diría tras lo mucho que les costó rendir al principio. La confianza fue clave.
El entrenador italiano solo cuenta con la baja de Iker Benito, lesionado de gravedad, y vuelve a tener a su disposición a Víctor Muñoz. El extremo barcelonés es uno de los jugadores más en forma del campeonato y, como muestra de ello, su gran debut con la selección española. Y nombres como los de Ante Budimir, Rubén García, Aimar Oroz, Jon Moncayola, Javi Galán o Enzo Boyomo no necesitan presentación.