Hace pocas semanas, a comienzos de febrero, Carles Aleñá cumplió su primer año en Vitoria-Gasteiz. Una ciudad que, junto al Deportivo Alavés, le ha devuelto la felicidad que buscaba y en la que espera pasar muchos años.

Cumplió hace poco un año en Vitoria-Gasteiz, ¿cómo valora este aniversario?

Estoy muy feliz. Lo he dicho en muchas entrevistas: cuando llegué aquí sentí que había acertado, como que había caído de pie. Me he encontrado con un grupo espectacular, con una afición increíble, la ciudad, todo. Estoy disfrutando del día a día, de vestir la camiseta del Alavés y de jugar en Mendizorroza… Y quiero seguir aquí muchos años más y ayudar al club a cumplir todos sus objetivos.

Se dijo que en verano, pese a contar con más ofertas, apretó para volver.

Así fue. Tras el último partido, cuando tuve que dejar la casa y volver a Madrid, me dio mucha pena porque me había identificado mucho con el club, con su forma de jugar y trabajar. También con cómo se vive el fútbol en Mendizorroza, siendo yo igual de apasionado. Y sí, hubo ofertas, pero a mi agente le dije que solo quería venir aquí. Uno siempre quiere estar donde es feliz, y aquí lo fui y lo soy.

"Cuando llegué al Alavés sentí que había acertado, como que había caído de pie"

¿Ha cambiado mucho su vida cotidiana? Venía de ciudades enormes, como Madrid, Sevilla, Barcelona…

Algo sí que ha cambiado, sobre todo, en el tema de los desplazamientos. En Madrid cogía mucho más el coche, era muy diferente. Diría que me estoy adaptando muy bien. Ayuda a ello que Vitoria es una ciudad muy cómoda para vivir y que yo soy un chico de estar mucho en casa y de compartir tiempo con mi pareja.

¿Qué les gusta hacer en su tiempo libre?

Paseamos mucho por el centro. Nos gusta mucho una cafetería y siempre vamos allí. También nos estamos aficionando a la lectura, a ese proceso de ir a la biblioteca, describir nuevos libros… No hacemos nada fuera de lo común: compras, cine, alguna escapada a Bilbao u otros lugares cerca de aquí. Estamos conociendo el norte, y nos gusta mucho.

Carles Aleñá, durante su entrevista con DNA en Ibaia. Pilar Barco

Por último, fuera del Alavés y de Vitoria-Gasteiz, usted fue una de las personas conocidas que donó para la causa de Xisco Quesada. Imagino que no habrá sido fácil recibir la triste noticia.

Es una pena, claro. Me enteré de su situación y quise hacer la donación de forma anónima. Luego salió el nombre y bueno, hubiera preferido que no. Me llegó mucho lo que comentaron de la familia, porque yo también soy padre y me impactó su caso. Ha sido una lástima la noticia de su fallecimiento, sabiendo todo lo que lucho. Espero que su seres queridos lo estén llevando lo mejor posible.

Se habla de que las redes tienen muchas cosas malas, y así es, pero también pueden usarse para el bien, como en este caso. 

Totalmente. Mucha gente deja mensajes, o lecciones de vida como en el caso de Xisco, que sí valen la pena. Lo importante es rodearte de buena gente, ser buena persona, cuidar de los tuyos porque son los que siempre están, y sobre todo luchar hasta el final. Es lo que intentamos hacer cada uno en nuestras vidas.