El Villarreal, próximo rival del Deportivo Alavés este sábado en La Cerámica, cierra la primera vuelta comiendo en la mesa de los grandes de esta Liga.
El conjunto amarillo está siendo uno de los pesos pesados de la competición y actualmente se encuentra en tercera posición, por delante del Atlético de Madrid (empatados a puntos) y a siete puntos del Real Madrid con dos partidos menos jugados.
Tampoco sorprende del todo el nivel en el que se encuentra el Submarino amarillo. Y es que, durante el mercado estival, realizó varios fichajes con un desembolso importante que elevaron la calidad de un equipo que ya de por sí era de Champions.
Una de las nuevas caras fue precisamente la de un conocido por la afición albiazul: Santiago Mouriño. El zaguero uruguayo aterrizó en La Cerámica procedente del Atlético de Madrid a cambio de 10 millones.
Eso sí, en aquella operación hubo un tercer actor implicado, el Deportivo Alavés, que poseía al jugador en sus filas y según distintas fuentes recibió alrededor de tres millones de euros por parte de los colchoneros para ejercer el derecho de recompra del jugador y, acto seguido, traspasarle al Villarreal.
La salida de Mouriño supuso todo un jarro de agua fría para un Alavés que se quedó de golpe y porrazo sin uno de sus mejores defensas. El club vitoriano acudió finalmente a Jon Pacheco, cedido por la Real Sociedad, para cubrir la baja sensible de uno de los artífices de la permanencia durante la pasada temporada.
Mouriño formó una dupla rocosa junto a Garcés en el último tramo de Liga. Su labor resultó indispensable para que el Glorioso lograse puntos vitales que dieron como resultado la permanencia en Primera.
Pues bien, lo cierto es que la primera vuelta de Mouriño en el conjunto groguet, marcada principalmente por las lesiones musculares que están martirizando al jugador de Montevideo, ha ido de más a menos. A día de hoy, el exalavesista cuenta con un total de 16 partidos disputados de 26 posibles, con un bagaje de una asistencia y una expulsión.
Desgastado en el lateral
Desde su aterrizaje en Villarreal, Marcelino apostó por colocar a Mouriño en el lateral derecho de la zaga. No es de extrañar, ya que en el centro de la zaga el conjunto groguet realizó el fichaje mñas caro de su historia al pagar 25 millones al Chelsea por Renato Veiga.
Además del portugués, Rafa Marín, Juan Foyth o la irrupción del canterano Pau cubrían a la perfección la posición central en la que Mouriño probablemente no iba a encontrar hueco. En el lateral derecho completó grandes actuaciones durante los primeros meses de competición, afianzándose en los partidos de Liga y Champions por ese costado.
Sin embargo, toda cambió en la previa al partido del 6 de diciembre ante el Getafe, cuando una lesión muscular le apartó de la convocatoria. Antes, ya se había perdido el duelo ante el Mallorca del 22 de noviembre por problemas físicos.
Mouriño estuvo fuera de la dinámica del Villarreal durante todo el mes de diciembre y, de hecho, se perdió los partidos frente al Getafe, Copenhague, Racing y Barcelona.
El pasado fin de semana reapareció como titular en la victoria amarilla ante el Elche. No obstante, volvió a sufrir algún contratiempo que le hizo acabar el partido antes de tiempo. Ahora está por ver si podrá estar disponible este sábado en el reencuentro con el Alavés.