Vitoria. Mejor de lo esperado en un caso y según lo previsto en los otros dos. El dictamen del Juez Único de Competición dio ayer una grata sorpresa al Deportivo Alavés.
En las oficinas del Paseo de Cervantes se esperaban un castigo ejemplar para su técnico Miguel Ángel Álvarez Tomé. Entre tres o cuatro partidos de suspensión era lo que temían, habida cuenta de que el preparador leonés era reincidente y ya en la ocasión anterior recibió un castigo de dos encuentros por la tarjeta roja que vio ante Osasuna B.
Pues bien, el Juez Único de Competición tan sólo ha impuesto de nuevo una sanción de dos encuentros al preparador albiazul, que deberá seguir las evoluciones de sus pupilos, bien desde la grada o desde el palco ante el Oviedo el domingo en Mendizorroza y frente a la Peña Sport la siguiente jornada a domicilio.
Tras este dictamen, en las oficinas del Paseo de Cervantes tienen la sensación de que no se ha tenido en cuenta la reiteración de sanciones tal y cómo esperaban, ya que sospechaban que si en la primera ocasión se llevó dos partidos de suspensión, ahora por otro tanto de lo mismo y encima tras haber reincidido temían que podían haber sido más, pero felizmente no ha sido así.
Por su parte, su ayudante Alfonso Subero, Tito, también ha recibido un castigo similar. El entrenador de porteros, que el pasado domingo vio su primera tarjeta roja de la temporada por dirigirse al colegiado "de forma airada y gritando: "¡sois unos putos acojonados!"", ha recibido una sanción de dos encuentros.
LA OPCIÓN DE OCENDA De este modo, ante Oviedo y Peña Sport, el Alavés no tendrá a ninguno de sus dos primeros espadas en el banquillo. El club cuenta con varias opciones para dirigir al equipo desde la banda y a partir de hoy tomará una decisión, aunque la opción que más fuerza toma para estar al frente del primer plantel en esos dos choques es la de Iñaki Ocenda, técnico del juvenil.
Por último, Jon Moya ha sido castigado con un partido de suspensión por la tarjeta roja que vio en el descuento del choque de Mareo ante el Sporting. El club entiende que esa tarjeta no fue justa ya que el vizcaíno no propinó el codazo que puso el colegiado en el acta, pero habida cuenta de que era muy difícil demostrarlo, decidieron no recurrir y acatan la sanción impuesta.