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Álava honra a San Prudencio abarrotando las campas y sin paraguas

El día grande de Álava salió a pedir de boca en Gasteiz y su epicentro en Armentia

En imágenes: Cientos de alaveses llenan Armentia para celebrar el patrónPilar Barco

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Álava honró este pasado martes a San Prudencio como mandan los cánones, abarrotando las campas de Armentia, disfrutando de los actos de siempre también en el corazón de Gasteiz y en medio de un magnífico ambiente intergeneracional. El día grande Álava, amenazado por una meteorología que ya hizo de las suyas de víspera durante laRetreta, salió finalmente a pedir de boca incluso en este sensible ámbito, pues el santo meón no hizo honor a su temido sobrenombre.

Tras una larga noche de jarana por las principales calles del centro y el Casco Viejo de la ciudad, la fiesta vivió su nuevo pistoletazo de salida con la interpretación del tradicional Zortziko de San Prudenciofrente al Palacio de la Provincia a cargo de la Banda de Txistularis y de Trompeteros y Atabaleros de la Diputación. Cerca de un centenar de personas asistieron a este siempre íntimo y emotivo arranque festivo, todavía fresco –con apenas 13 grados de temperatura en el ambiente–, que estuvo acompañado desde la parte superior de la escalinata de la sede foral por el diputado general, Ramiro González, el titular de Igualdad, Euskera y Gobernanza, Iñaki Gurtubai, y la responsable de Cultura y Deporte, Ana del Val.

Vino dulce para calentar

Finalizada la pieza, y tras los aplausos de los presentes, las puertas del palacio se abrieron a todos ellos para poder degustar un vino dulce de Rioja Alavesa o visitar el salón de Plenos de las Juntas Generales. Tras el acto, en el que la reivindicación de un “sistema público de cuidados” también estuvo presente, algunos de los asistentes enfilaron ya el camino hacia las campas, donde a las 10.15 horas tuvo lugar el saludo a las autoridades en el monumento a San Prudencio para dar comienzo al traslado de la comitiva a la Basílica de Armentia y, con él, el inicio de todo el programa de actos preparado para la ocasión.

En imágenes: Visita al monumento de San Prudencio y traslado a la BasílicaAlex Larretxi

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Sin embargo, se contaban ya por miles las personas reunidas desde bastante antes en el enclave, bien recorriendo los más de 200 puestos instalados para la ocasión, bien degustando los primeros talos de la jornada –a 7 euros este año– o bien haciendo tiempo para disfrutar de los numerosos atractivos del programa, como la animación infantil. Muy pocas de ellas sentadas todavía en la campas, eso sí, humedecidas tras las intensas lluvias del lunes.

Sin embargo, el sol comenzó a aparecer tímidamente alrededor del mediodía, tras la misa celebrada en la basílica, y Armentia adquirió ya su habitual color festivo de todos los 28 de abril.

Ahí estaban, por ejemplo, Iker, Naroa y la pequeña Ane, “aprovechando la mañana” desde primera hora dado que la amenaza de precipitaciones volvía a estar sobre la mesa para la tarde. Y, con permiso de los caracoles, los perretxikos o la tarta de San Prudencio, con el otro gran manjar de la fiesta en mano. “Comerse el talo es casi obligatorio”, bromeaba Ane.

En imágenes: "Comerse el talo es casi obligatorio"

“Nos suele gustar venir a ver un poco el ambiente y estar en la campa. Ahora tenemos a la cría, ya con dos años, y aún y todo hemos venido con ella todos los años, para intentar inculcarle un poco también esta tradición que tenemos los alaveses”, remarcaba esta familia gasteiztarra, bien equipada con una gran manta de picnic para sentarse cómodamente sobre el césped, liso como un tapete de cartas.

Muy cerca se encontraban Patxi, Lúa, Maddi, Ángel, Vicen y Susana, animados a pasárselo “lo mejor que se pueda” en Armentia. “Venimos todos los años y nos ponemos siempre por aquí. Este año un poquito más arriba porque ahí está muy húmedo”, señalaba Vicen. Habituales de las campas –“el año que no he venido es porque he faltado”–, bromeaba Ángel, la jornada se presentaba llena de diversión. El plan, “bailar si se puede”, ver los puestos y, por supuesto, “llenar la tripa”.

En imágenes: "Comerse el talo es casi obligatorio"

Como todos los años, Armentia se convirtió en un crisol de cuadrillas y familias donde convivieron y disfrutaron del ambiente personas de todas las edades y de todos los puntos del territorio alavés, aunque por motivos obvios predominaran las y los gasteiztarras. También, numerosos blusas y neskas, calentando para las ya cada vez más cercanas fiestas de Vitoria.

Disfrutar del ambiente

De entre los jóvenes, también perfectamente pertrechados para la ocasión con sus mantas, neveras y bolsas para echar los residuos, tampoco tardó mucho en subir a las campas el grupo integrado por Lucía, Iker, Beñat, Gerardo y, también, Lucía.

En imágenes: "Comerse el talo es casi obligatorio"

“Hemos venido pronto desde la mañana ya a disfrutar del día y a pasarlo bien hoy”, apuntaba Gerardo. El plan, como para todo el mundo, sencillo y fisuras, aunque sin dejar de mirar al cielo por el rabillo del ojo: “Estar aquí, disfrutar un poco de la música y del ambiente y dar un par de vueltas”. “No creo que nos movamos mucho”, reconocía, sonriente, una de las Lucías.

Zuriñe, Valentina, Casimiro y los txikis Naia y Erik tampoco quisieron perderse la atmósfera festiva de Armentia. “Nos gusta el ambiente. Somos alaveses y al final... se mama, como quien dice”, reconocía la primera.

En imágenes: "Comerse el talo es casi obligatorio"

Un paseo, unas compras en los puestos –las rosquillas nunca fallan– y, al poco, vuelta a comer a casa fue el plan seguido por esta familia: Caracoles, como no podía ser de otra forma.

La jornada avanzó en Armentia al ritmo de las euskal dantzak a cargo de Araba Dantzarien Biltzarra, que contaron con la participación de Eguzkilore dantza taldea y la animación de la fanfarre Aramangelu, mientras que los payasos Kiki y Koko hicieron las delicias de los más pequeños desde la zona infantil habilitada este año junto a las campas. Los hinchables también se pusieron en marcha, poniendo a saltar a los más pequeños, y la exhibición de herri kirolak también atrajo las miradas de los presentes.

En imágenes: Música y paraguas en el concierto de Txapela Brava por San PrudencioPilar Barco

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La fiesta fue a más y los conciertos deTxapela Bravay Aldaia Larrein, donde ya predominaba un público más joven, pusieron el broche de oro al programa festivo en Armentia. Una jornada redonda a la que seguirán numerosas actividades más de aquí al fin de semana, con la romería a Estíbaliz de pasado mañana como gran reclamo.