La Medalla de Álava representa mucho más que un reconocimiento institucional: es, sobre todo, un gesto colectivo de gratitud hacia quienes han contribuido de manera significativa al bienestar, el progreso y la identidad de la sociedad alavesa. Y este año, este honor recae en el conocido traumatólogo y cirujano Mikel Sánchez Álvarez. Como dejo claro el Consejo de Gobierno Foral al anunciarlo es merecedor de esta distinción por “una trayectoria profesional excepcional, marcada por la excelencia clínica, la innovación científica y el compromiso con la mejora de la salud y la calidad de vida de las personas”.
Más que una distinción, un orgullo
La entrega de la Medalla de Álava tendrá lugar el próximo 28 de abril, festividad de San Prudencio, en un solemne y emotivo acto que una vez más pondrá en valor trayectorias ejemplares en ámbitos tan diversos como la ciencia, la cultura, la acción social o la innovación.
A lo largo de los años, este reconocimiento ha servido para visibilizar historias de compromiso y dedicación que, en muchos casos, han trascendido las fronteras del propio territorio; como ocurre en el caso de la figura de Mikel Sánchez, que se muestra orgulloso de que su nombre figure asociado a una Medalla de Álava, que reconoce a personas, instituciones o colectivos cuya labor haya tenido un impacto positivo y duradero en el territorio.
Y este 2026, el reconocimiento recae en una persona y un profesional muy conocido tanto dentro como fuera del terreno médico. “Este reconocimiento me hace mirar atrás con gratitud, pero también hacia adelante con responsabilidad. La medicina es, sobre todo, una forma de estar al lado de las personas en momentos clave de su vida. Ese ha sido siempre nuestro propósito: acompañar, escuchar y ofrecer las mejores soluciones posibles. Recibir esta medalla es un impulso para seguir avanzando con la misma ilusión con la que empezamos” nos comenta.
Medallas de Álava
- 1990. José Miguel Barandiaran.
- 1991. Micaela Portilla.
- 1992. María Josefa Sancho de Guerra (a título póstumo).
- 1993. Alberto Schommer.
- 1994. Club Deportivo Aurrera.
- 1995. Apdema.
- 1996. Afición del Baskonia.
- 2000. Fernando Buesa.
- 2001. Martín Fiz.
- 2003. Asociación de Donantes de Sangre de Álava.
- 2004. Mercedes Benz y Cámara de Comercio de Álava.
- 2005. Asociación de Víctimas del 3 de Marzo.
- 2007. Teodoro Olarte Aizpuru (a título póstumo).
- 2008. Francisco Xabier de Landaburu (a título póstumo).
- 2009. Almudena Cid.
- 2010. Club Natación Judizmendi.
- 2011. Coral Manuel Iradier.
- 2012. Caja Vital Kutxa.
- 2013. Egibide, Fundacion Diocesanas-Jesús Obrero.
- 2014. Cofradía San Roque de Llodio.
- 2015. Clubes alaveses de fútbol con más de 50 años: Alipendi (1926), Laudio (1927), Oyonesa (1928), Aurrera de Vitoria (1935), Vitoria (1945), Amurrio (1949), Nanclares (1960), Abetxuko (1962), Salvatierra (1964), San Ignacio (1964) y Racing Santo Domingo (1964).
- 2016. Michelin de Vitoria.
- 2017. Juan José Mena.
- 2018. Eusko Ikaskuntza y Euskaltzaindia.
- 2019. Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Álava.
- 2020. Armando Llanos Ortiz de Landaluze e Instituto Alavés de Arqueología.
- 2021. Deportivo Alavés.
- 2022. Eduardo Anitua.
- 2023. Pablo Laso.
- 2024. Mercedes Maroto-Valer.
- 2025. Luis de Lezama.
- 2026. Mikel Sánchez.
La figura de Mikel Sánchez
Su elección no solo responde a su brillante trayectoria profesional, sino también a su capacidad para innovar y situar al territorio alavés en el mapa internacional de la medicina regenerativa. Especialista en terapias biológicas y pionero en el uso del plasma rico en plaquetas, Sánchez ha trabajado con deportistas de élite y ha contribuido de manera decisiva a mejorar la calidad de vida de numerosos pacientes.
Pero más allá de su prestigio clínico, lo que realmente define a Mikel Sánchez es su visión. En los últimos años ha impulsado un proyecto ambicioso que culminó con la apertura de su nuevo hospital en Vitoria-Gasteiz; un centro que combina tecnología de vanguardia con un enfoque profundamente humano de la medicina. Este espacio no solo refuerza la oferta sanitaria del territorio, sino que también se convierte en un polo de atracción para profesionales e investigadores, generando conocimiento y oportunidades en el territorio alavés.
La Medalla de Álava para el traumatólogo y cirujano no solo reconoce un pasado brillante, sino también un presente activo y un futuro prometedor. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios y reconocimientos en el ámbito médico, tanto a nivel nacional como internacional, consolidándose como uno de los grandes referentes en traumatología. Su capacidad para combinar la práctica clínica con la investigación y la innovación le ha permitido mantenerse a la vanguardia en un campo que está en constante evolución. Además, su compromiso con el territorio es evidente. A pesar de su proyección internacional, ha decidido desarrollar gran parte de su actividad en Álava, lo que ha contribuido al crecimiento y prestigio tanto del territorio como de la capital.
Sin duda, un merecido galardón que compartirá con Juan Manuel Lavín Santamaría a título póstumo tras su reciente fallecimiento. Una distinción a su papel como “embajador infatigable de Rioja Alavesa” en su labor de empresario, hostelero e impulsor del enoturismo.