Mientras Rosalind Nashashibi ha estado dando forma y fondo a las obras que componen su regreso a Artium, cada día los medios de comunicación han estado llenos de noticias e imágenes sobre el genocidio en Gaza. La situación en Palestina, aunque ahora no llame tanto la atención de televisiones, radios y periódicos, sigue siendo dramática. Desde la pintura, encontrando su propio lenguaje para mostrar sus sentimientos y emociones sobre lo que pasa en esta parte del mundo, la artista presenta en la capital alavesa Get Me A Stone, una exposición que, ante todo, busca que el público pare, sienta y reflexione.

"Palestina siempre ha estado presente, pero es verdad que en los últimos cinco años he intentado de manera específica encontrar el lenguaje que me permitiera transmitir mis sentimientos a través de la pintura", apunta la creadora, que es nacida en Londres pero que tiene raíces familiares tanto en tierras palestinas como de Irlanda del Norte. El resultado, por lo menos el obtenido hasta ahora, es el que conforma esta muestra que ahora se puede ver en Artium.

No es cuestión de establecer fronteras temporales, pero cabe recordar que hace casi un lustro, la creadora estuvo por primera vez en el museo de la capital alavesa, en aquella ocasión a través de su labor audiovisual. En aquella estancia, con la actual fase del conflicto empezando a activarse y la pandemia de por medio, la artista pidió a Artium un espacio y unas pinturas para poder crear. El centro, por supuesto, atendió a la solicitud, y cedió los locales que se suelen usar para los talleres del departamento de Educación, como recuerda su directora, Beatriz Herráez. Uno de los resultados fue A Wider Kind of Love, que fue mostrada entonces y que forma parte de la colección alavesa. Ante la mirada, una sandía, un símbolo.

'A Wider Kind of Love' Alex Larretxi

Los símbolos

Y es que Get Me A Stone, que es también el título de una de las obras presentes en la exposición comisariada por Catalina Lozano, se sirve de los símbolos y las metáforas para asomarse a la situación en Gaza pero, sobre todo, para hablar de la propia condición humana, de este ser que parece empeñado de manera permanente en acabar con sus congéneres un día sí y al otro también.

Las piedras a las que alude el título son símbolos de resistencia, como explican desde el museo. Varias pinturas presentan manos sosteniendo piedras como gesto primero de respuesta ante el sometimiento. Las piedras, lo mineral, construyen una arquitectura en la que transcurre la vida, pero también proporcionan un espacio para rebelarse ante la opresión de la ocupación. "La historia y la memoria tejen en la obra de Nashashibi ciertas materialidades, la cotidianidad que construye momentos fantasmales que reafirman una idea de continuidad, de una temporalidad que resista los determinismos, necesaria para sostener la afirmación de un futuro. Las camas, la ropa, las siglas de UNRWA constituyen un paisaje distante hecho de texturas difusas", apuntan en el centro.

En la muestra, que se va a poder ver hasta el 1 de noviembre, se presenta también la película Occupation of The Inner Life (2026) que vincula la propia labor de la pintura con situaciones familiares, apuntando a los afectos que finalmente subyacen al quehacer artístico y a los compromisos políticos. La hija y el padre de la artista, de hecho, sirven para hacer este camino.

Con motivo de la exposición, Artium ha editado una nueva publicación de la serie #Hitzak sobre el trabajo de Rosalind Nashashibi, que además de las contribuciones de las comisarias, incluye un texto de la artista Elena Narbutaitė y recupera otro escrito de la misma autora que fue publicado por primera vez en noviembre de 2025, en el número 1 de draught, revista digital del Royal College of Art de Londres.