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Nuria UrkiaResponsable del servicio SOS EmozioLan

Igual que tenemos botiquines y personas formadas para atender un accidente físico, necesitamos recursos para las emergencias emocionales

Nuria Urkia, responsable de SOS EmozioLan, explica cómo este programa permite intervenir de forma inmediata ante crisis emocionales en las empresas.

Igual que tenemos botiquines y personas formadas para atender un accidente físico, necesitamos recursos para las emergencias emocionalesCedida

La salud mental es ya en uno de los grandes retos del entorno laboral, con un impacto creciente en el bienestar de las personastrabajadoras y en el funcionamiento de las empresas. Ante esta realidad, Nuria Urkia, responsable deSOS EmozioLan, explica cómo este programa de primeros auxilios emocionales impulsado por la Fundación Laboral San Prudencio ofrece una respuesta inmediata en el trabajo, sin patologizar las emociones, para acompañar y orientar a las personas en momentos de dificultad emocional.

¿Qué tipo de situaciones emocionales se viven hoy en las empresas que hacen necesario un servicio como SOS EmozioLan?

En el día a día laboral vemos ataques de ansiedad, episodios de llanto, estados de shock tras recibir malas noticias —un fallecimiento, un diagnóstico grave—, conflictos que escalan emocionalmente, o cambios bruscos de comportamiento. Son situaciones que pueden dejar tanto a la persona afectada como a quienes la rodean paralizados, sin saber cómo actuar. Los datos hablan por sí solos: las bajas por salud mental en Euskadi se han duplicado en seis años y ya representan el 24% del total.

"Nuestros socorristas no diagnostican ni etiquetan: estabilizan, acompañan y normalizan"

¿Por qué es importante intervenir en una crisis emocional de forma inmediata y en el propio entorno laboral?

Una intervención rápida puede marcar la diferencia entre un episodio emocional transitorio y el desarrollo de problemas más graves, como trastornos de ansiedad o depresión. Igual que tenemos botiquines y personas formadas para atender un accidente físico, necesitamos recursos para las emergencias emocionales. El trabajo es donde pasamos gran parte de nuestra vida, y es ahí donde debe estar también ese primer apoyo.

Se habla de no "patologizar" las reacciones emocionales. ¿Qué quiere decir esto y por qué es clave en el trabajo?

Significa no tratar una crisis emocional como si fuera una enfermedad mental. Llorar por una mala noticia, sentir angustia ante una situación difícil o tener un momento de bloqueo son reacciones humanas normales. Nuestros socorristas no diagnostican ni etiquetan: estabilizan, acompañan y normalizan. Esto es clave porque reduce el estigma y permite que las personas pidan ayuda sin miedo a ser señaladas.

¿Qué papel juegan las personas socorristas emocionales dentro de la empresa y qué perfil se busca?

Son figuras cercanas y accesibles, compañeros de trabajo a los que cualquier persona puede acudir en un momento de crisis. Buscamos voluntarios que ya tengan de forma natural empatía, capacidad de escucha, estabilidad emocional propia y compromiso con la confidencialidad. No son profesionales externos: son personas de dentro que conocen el entorno y pueden intervenir de forma inmediata.

La formación es breve pero muy específica. ¿Qué competencias se trabajan y por qué no se trata de "hacer de psicólogos"?

La formación dura 2 horas porque no pretendemos formar psicólogos, sino dotar de herramientas básicas a personas con predisposición natural. Trabajamos escucha activa, técnicas de respiración para calmar, gestión de emociones y protocolos de derivación. El socorrista estabiliza, contiene y orienta; si la situación lo requiere, deriva a un profesional. Es primeros auxilios, no terapia.

Cuando se cumple ya un año desde su puesta en marcha, ¿qué tipo de impacto estáis observando?

Hemos implantado el programa en empresas como Naipes Heraclio Fournier, Colegio San Viator, Froneri, DHL, IFBS y la valoración está siendo muy positiva. Los socorristas formados nos trasladan que se sienten motivados por su papel. Además, en octubre recibimos el Premio Ágora Bienestar 2025, lo que nos confirma que vamos en la buena dirección. Esta iniciativa es una oportunidad para transformar cómo entendemos el bienestar emocional en el trabajo.

Álava es un territorio muy industrial. ¿Hay particularidades emocionales en este contexto y cómo se adapta el programa?

Álava tiene un tejido industrial potente, con empleos físicamente exigentes y una población trabajadora que envejece. Eso genera una presión específica. Además, la sanidad pública está sobrecargada y acceder a atención especializada lleva tiempo.SOS EmozioLan se adapta a esta realidad ofreciendo una respuesta inmediata dentro de la propia empresa, sin esperas ni derivaciones externas en el primer momento. O tenemos personas trabajadoras sanas en empresas saludables, o empiezan los problemas.