Ostentan la Alcaldía de tres pequeños municipios alaveses y les une una misma realidad, pese a pertenecer a tres familias políticas distintas: que ejercen en sus respectivos ayuntamientos sin percibir sueldo, más allá de las dietas puntuales –y cuando las hay–. 

Representan, por ello, tres casos dignos de aplauso y admiración en un mundo en el que, por desgracia, trabajar por el bien común se ha usado como excusa para enriquecer el bolsillo propio en no pocas ocasiones. 

Once en total

Son Lurdes Lekuona, primera edil de Zalduondo, Enrique Pérez y Francisco Javier García Pacheco, alcaldes de Elvillar y Baños de Ebro, que han aceptado la invitación de NOTICIAS DE ÁLAVA para charlar sobre sus rutinas y motivaciones. 

No son, eso sí, los únicos regidores municipales del territorio en esta misma situación, atendiendo a los últimos datos difundidos por el Ministerio de Función Pública.

En total, hasta 11 consistorios –incluidos estos tres– están comandados por personas sin retribución alguna o cuyo sueldo está por debajo de los 1.000 euros anuales, la mayoría –ocho– en Rioja Alavesa.

Junto a los ya citados, Moreda de Álava, Leza, Kripan, Navaridas, Samaniego y Yécora. A estos se unen en la cuadrilla de Añana el municipio del mismo nombre y también Kuartango. En Lautada, recientemente se ha sumado a todos los mencionados Asparrena tras la jubilación de su alcaldesa, Txelo Auzmendi. 

Lekuona, primera edil de Zalduondo desde 2023, tomó la makila una vez jubilada después de tres décadas trabajando en el Ararteko. Pilar Barco

Lurdes Lekuona, Zalduondo (EH Bildu)

“Siempre he vivido pensando en plural”

Bastante cerca de allí, en Zalduondo, se encontraba hasta hace poco tiempo la única Alcaldía de la Llanada sin sueldo asignado, a la que Lekuona, compañera de formación de Auzmendi, accedió tras las últimas municipales de 2023.

“Me propusieron y al principio me dio un susto. En mi vida se me había ocurrido pensar que podría ser alcaldesa, aunque siempre he vivido pensando en plural, en comunidad”, reconoce de primeras Lekuona, gasteiztarra de Adurtza pero zalduondarra de adopción desde hace casi cuatro décadas. 

Tras su jubilación en 2021 y su elección como alcaldesa dos años después, Lekuona se instaló definitivamente en este pequeño núcleo. 

Haber concluido sus responsabilidades laborales, percibir una pensión, “tener una buena edad para hacer cosas” y tiempo suficiente para sus actuales ocupaciones fueron también definitivas para dar el paso. “Entre la precariedad y las situaciones laborales que hay, no es fácil de compaginar”, razona.

Lekuona, en el Ayuntamiento. Pilar Barco

Tanto ella como el resto de su equipo cobran “exclusivamente” 35 euros por asistir a uno de los plenos que organizan al año. En 2024 fueron nueve, por lo que percibieron 315 cada uno. “Sin retribución, sí, pero la dedicación es 100%”, remarca Lekuona, que acude al ayuntamiento “prácticamente todos los días” en horario de 9.30 a 14.00 horas y si no se encuentra allí es por otros compromisos laborales o de cuidados fuera.

Sin ánimo de “idealizar” sus responsabilidades, también fuente de importantes quebraderos de cabeza, la alcaldesa reconoce que “está mereciendo la pena”. “A pesar de los disgustos, las preocupaciones y ciertas angustias, estoy contenta y aprendiendo muchísimo”, asume. Lo mejor de haber tomado la makila es para Lekuona “la sensación de estar haciendo algo por mejorar el pueblo”. 

Si tuviese que cambiar cosas, tiene claro que serían tanto la excesiva burocratización de los procesos administrativos como la escasa financiación de pequeños municipios como el suyo, “el problema fundamental”.

Pérez, agricultor de profesión, es alcalde de Elvillar desde el año 2019. Jorge Muñoz

Enrique Pérez, Elvillar (PNV)

“Echar una mano lo veía como una etapa a pasar”

Del este al sur, a una comarca donde ejercer como primer edil sin retribución está a la orden del día, el viaje sigue en Elvillar, donde Enrique Pérez afronta su segunda legislatura al frente de la Alcaldía. Viticultor y cerealista nacido en Labraza, se trasladó hace ya 21 años a esta localidad, en la que ningún concejal del gobierno percibe sueldo ni dietas, “a no ser que sea por algún viaje”.

“Somos un equipo de trabajo que queremos conseguir cosas para el pueblo. Arrimar el hombro y ya está”, resume Pérez. Y abunda: “ponerme un sueldo, lo que me correspondiese, podría suponer la partida anual que dedicamos a arreglar caminos. Entonces, ¿qué preferimos? ahora mismo, hacer cosas por el pueblo”.

Lo cierto es que la vocación de servicio público le vino al regidor de Elvillar de familia, pues su madre fue presidenta de la Junta de Labraza cuando apenas tenía “diez u once años”.

Enrique Pérez, frente al Consistorio. Jorge Muñoz

Así que dar este paso, “echar una mano por ir sacando poco a poco el pueblo para delante”, fue para él “algo normal”. “Lo veía como una etapa de la vida que hay que pasar”, asegura. La ayuda de su equipo, eso sí, está siendo imprescindible para sacar sus responsabilidades adelante, porque en caso contrario, con su trabajo en el sector primario, sería “imposible”.

La experiencia, hasta ahora, ha sido gratificante porque “se van consiguiendo cosas y la gente está agradecida”, pese al regusto amargo que le provoca el progresivo envejecimiento de su localidad.

“Aquí somos 330 habitantes y este pasado año, por ejemplo, han fallecido diez y no ha nacido nadie. Lo bonito es que los pueblos tengan vida para que sea apetecible quedarse. Si no luchas por esto... y en eso estamos”, significa Pérez.

A sus 68 años, ‘Pacheco’ afronta su segunda legislatura al frente de la Alcaldía de Baños de Ebro. Jorge Muñoz

Francisco Javier García ‘Pacheco’, Baños de Ebro (PP)

“Lo haces con la ilusión de ayudar al pueblo”

A escasos 20 kilómetros de Elvillar, en la también localidad riojanoalavesa de Baños de Ebro, Francisco Javier García Pacheco ostenta como Pérez la Alcaldía desde el año 2019 sin percibir ninguna retribución a cambio.

“Agricultor 100%” aunque, a sus 68 años, en plena jubilación activa, Pacheco pasa “todos los días” por el Ayuntamiento después de trabajar en la tierra, ayudado también por sus concejales, a los que describe como “cuatro amigos que nos llevamos bien y queremos trabajar por el pueblo”.

“Esto lo haces con la ilusión de ayudar, de hacer todo lo mejor que se puede. En pueblos tan pequeños como Baños no se puede cobrar un sueldo. Sé que pierdo tiempo y hay que estar a horas difíciles, pero sí merece la pena”, expone el regidor. 

'Pacheco', frente a la entrada de su Consistorio. Jorge Muñoz

La actividad al frente de la Alcaldía tiene para Pacheco, lógicamente, también sus cosas “malas”, aunque durante todo este tiempo las ha logrado compensar. “No te dedicas a la política y siempre hay días que te dan ganas de abandonar, pero sigues por el pueblo. Todos los días no pueden ser buenos, igual que sucede en el campo”, reconoce el alcalde.

Pacheco se queda, en lo positivo, con “el día a día con la gente”, y con esa “satisfacción” de intentar hacer, y también conseguir, cosas para el municipio “dentro de lo que se puede”. “Siempre hay problemas y con algunos vecinos te puedes llevar mejor que con otros, a gusto de todos no es posible hacer esto, pero tampoco me gusta quejarme”, concluye.