Francia, una de las responsables de la matanza de Ruanda

El Elíseo hace públicos los archivos del conflicto y un informe que resalta la “ceguera” de Mitterrand

08.04.2021 | 01:01

parís – Veintisiete años después del inicio del genocidio ruandés, Francia democratiza el acceso a los documentos del Ejecutivo del entonces presidente François Mitterrand (1990-1994) relativos a la información que manejaba su gobierno respecto a la situación en Ruanda a principios de los noventa.

Entre los documentos destacan archivos del expresidente Mitterand y los de su entonces primer ministro, Edouard Balladur. Varios de estos documentos, como telegramas diplomáticos y notas confidenciales, aparecieron en el informe sobre el papel de Francia en el devenir del genocidio de Ruanda.

El informe, elaborado por una comisión de historiadores independientes convocada en 2019 por El Elíseo para dilucidar la posible responsabilidad de Francia en lo ocurrido, acusa al Gobierno de aquellos años de "ceguera" e "indiferencia" frente a lo que estaba por venir.

En concreto, el trabajo critica al Gobierno de Mitterand por su "ceguera" frente al "régimen racista, corrupto y violento" del presidente hutu, Juvénal Habyarimana. La investigación matiza que si bien existe una "responsabilidad abrumadora" e "intelectual" de París, no de "complicidad".

El informe recoge que Francia "tardó en romper" relaciones con los responsables del genocidio, y que sus autoridades "nunca consideraron realizar arrestos", llegando incluso a poner "en la cima de sus preocupaciones" al Frente Patriótico Ruandés, la antigua rebelión tutsi que ayudó a poner fin a las matanzas.

Alrededor de 800.000 ruandeses, la inmensa mayoría de ellos tutsis y hutus moderados, fueron asesinados por extremistas hutu durante cerca de tres meses en 1994. El conflicto entre hutus y tutsis se remonta varias generaciones pero el genocidio se desató tras la muerte del presidente Juvenal Habyarimana, víctima del derribo de su avión con un misil el 6 de abril de 1994.

Tras la muerte del mandatario, la milicia Interahamwe lanzó una campaña de ejecuciones que se prolongó durante 100 días, en muchas ocasiones despedazando a sus víctimas en sus casas, en iglesias, estadios de fútbol o en barricadas.