Joaquín Estefanía periodista, analista y ensayista

"No hay libertad en democracia si no hay igualdad de oportunidades"

Destaca que la "estrategia de la crispación" está "poniendo en cuestión las reglas básicas de convivir", y piensa que falta un debate profundo sobre la libertad

03.05.2021 | 08:27
Joaquín Estefanía, periodista, analista y ensayista

MADRID – Joaquín Estefanía, (Madrid, 1951) se dedica fundamentalmente a leer y escribir, jubilado ya de la primera línea. "Un lujo asiático" para su tranquilidad vital después de años tan intensos como los que vivió en la dirección de El País. Cree que "a Gabilondo le pusieron porque no les daba tiempo de encontrar a otro", y que un Gobierno de PP con Vox llevaría a un adelanto electoral en Andalucía.

¿Cuál es a su juicio el momento que vive la Comunidad de Madrid?

–Madrid en estos momentos está en el lado extremo de algo que está sucediendo en general en toda España. Se han acumulado una serie de crisis brutales, en primer lugar la sanitaria, luego también la económica, a continuación la social y la política. Y en Madrid ha dado un salto cualitativo con la convocatoria de elecciones, porque se ha explicitado una ruptura izquierda y derecha que de una manera tan violenta probablemente no habíamos tenido en ningún momento de la historia contemporánea de este país. Es la tormenta perfecta. Una serie de crisis sobre las cuales todavía no tenemos mucha capacidad de reaccionar y falta de consenso para abordar la forma de que esas crisis duren menos y sean menos profundas de lo que son.

Un momento excepcional, por lo tanto.

–Esta estrategia de la crispación ha tenido lugar en varios momentos, por ejemplo en la última fase del Gobierno de Felipe González. En una buena parte también en la etapa Rodríguez Zapatero, pero las esencias más puras de esta estrategia están teniendo lugar ahora, porque se están poniendo en cuestión las reglas básicas no ya siquiera para la política, sino para convivir. Una, que el que pierde unas elecciones reconoce la derrota. Otra, que el que gana respeta al derrotado y no le persigue, y tercero, que para ganar no todo vale. Eso que más o menos habíamos aprendido durante estas últimas décadas, ahora está en cuestión, coincidiendo además con una aspereza de las formas terrible.

Pedro Sánchez, en términos de legislatura, lleva un recorrido breve.

–Le queda mucho desgaste, pero como desde el principio de la legislatura una parte de la oposición partió de deslegitimar de manera permanente y sistemática a este Gobierno, cuando llega una convocatoria electoral en un sitio con Madrid, eso estalla con toda su virulencia. Y eso es lo que está pasando ahora, una desmesura en la crítica del adversario, y una magnificación de los errores del otro tremendas, que impiden casi la convivencia.

¿Y ahí cómo encajamos la figura de Díaz Ayuso?

–Es un fenómeno extraño en este país, que tiene que ver mucho con lo que hemos visto en la legislatura pasada en Estados Unidos. Las consecuencias son una banalización brutal de la política. La estrategia de la crispación muchas veces consiste en que tu adversario no se acerque a las urnas por desmoralización. Creo que en una buena parte eso es lo que está ocurriendo. Ojalá me equivoque, y el martes haya una buena movilización, pero temo que haya mucha gente hastiada.

Y eso que la izquierda cuenta con tres ofertas segmentadas.

–Es la primera vez en todo este tiempo que la izquierda camina acompasada con tres candidaturas que tienen diferencias secundarias en estos momentos, pero que coinciden en lo principal.

La batalla sobre el modelo económico se disputa entre bloques.

–La opción que todas las encuestas dan por ganadora, Isabel Díaz Ayuso con o sin Vox, defiende un modelo económico que en estos momentos en todo el mundo está trasnochado. El jueves conocimos las últimas medidas de Joe Biden. El cambio de paradigma se está produciendo a la luz de las necesidades del planeta con motivo de la pandemia y del problema más importante que tenemos en el mundo, al que no hacemos caso, que es el cambio climático. El cambio es total, y significa, para entendernos, una especie de vuelta al keynesianismo; el estado no es el problema sino es la solución, que son las cosas que no defienden sino todo lo contrario Isabel Díaz Ayuso y Vox. Mientras, la derecha europea está asumiendo las posiciones de este nuevo paradigma, como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial.

¿Cree que la bandera de la conexión con la hostelería es tan importante?

–No es importante en mi opinión, casi diría que es ridícula. Se ha puesto en el frontispicio del debate el concepto de libertad. Pero luego no se profundiza, porque libertad, hasta donde yo conozco, es igualdad de oportunidades. No hay libertad en una democracia si no hay igualdad de oportunidades. Hemos conocido que Madrid es una de las zonas de la OCDE donde hay más colegios gueto. Tenemos una sanidad pública que fue modelo en todo el mundo, doblada completamente, que no da más de sí, y se ha quedado retrasada. Aprovechemos que la presidenta de la comunidad de Madrid introdujo en el debate público el concepto de libertad, para hablar de la libertad.

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