Reescribiendo juntos el mapa comercial alavés
DNA organizó el pasado martes un interesante encuentro entre agentes implicados para conocer de primera mano las fortalezas y oportunidades, también las debilidades, de un sector que es clave en el paisaje urbano del territorio
El comercio local en Álava vive un momento de transición profunda. Lejos de la imagen estática que a veces se proyecta sobre las tiendas de proximidad, el sector se encuentra inmerso en un proceso de cambio que combina tradición y modernización, incertidumbres y oportunidades.
Relacionadas
En las calles de Vitoria-Gasteiz y del conjunto del territorio histórico, los comerciantes coinciden en una idea: el futuro no pasa por resistir, sino por adaptarse y por dar el espacio y la imagen que el sector necesita y se merece, como se trasladó el pasado martes en un interesante encuentro sobre comercio local organizado por DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.
Durante décadas, el pequeño comercio ha sido una pieza esencial del tejido económico y social alavés. Sin embargo, el escenario actual obliga a replantear modelos de negocio, integrar herramientas tecnológicas y responder a nuevos hábitos de consumo cada vez más cambiantes para que a los cerca de 1.200 locales comerciales vacíos que vemos en la capital alavesa no se sumen más.
¿Quién se hará cargo del negocio? La clave del relevo generacional
Los cuatro ponentes que participaron en este encuentro coincidieron a la hora de destacar este reto como uno de los grandes desafíos del comercio local alavés. Establecimientos históricos que se acercan a la jubilación de sus propietarios sin tener asegurada la continuidad. La falta de sucesión no solo supone el cierre de una tienda, sino la pérdida de identidad comercial y dinamismo urbano.
Ante esta realidad, el sector reclama dignificar la profesión y transmitir que el comercio es una opción real de futuro. Frente a la percepción de horarios largos y rentabilidad incierta, los propios comerciantes defienden que se trata de una actividad con estabilidad, autonomía profesional y capacidad de crecimiento si se gestiona con visión empresarial moderna.
Y en este camino, saber amoldarse a las nuevas tecnologías y a los nuevos hábitos de consumo son importantes. Eso sí, sin perder de vista que negocios comerciales hay muchos y muy diferentes y no todos precisan la misma solución en este sentido. Pero, para la mayoría, la tecnología puede ser un buen complemento en el trabajo de cada día tras el mostrador de su tienda o comercio de proximidad.
Un avance digital que, además, y pese a lo que se pueda pensar no acaba con la verdadera esencia del comercio más cercano de nuestros barrios y calles: la calidad del producto, la cercanía y la atención personalizada. En un mercado como el actual, saturado por grandes plataformas, la diferenciación pasa por ofrecer aquello que no se encuentra en la compra masiva; un trato humano que fideliza y que lleva al cliente al volver a comprar en la tienda de toda la vida debajo de su casa.
Persianas que se levantan al futuro
En los últimos años, muchas calles han visto cómo antiguos comercios tradicionales cerraban sus persianas. Sin embargo, también se observa una tendencia de reocupación de locales por nuevos proyectos vinculados al sector servicios, desde centros de estética hasta espacios especializados en gastronomía o reformas. Este fenómeno refleja un reajuste estructural del modelo comercial y una evolución hacia nuevos formatos... Pero siempre a pie de calle y moldeando el paisaje del territorio de Álava.
Los propios comerciantes hablan abiertamente de “transformación profunda”, pero también recuerdan que el sector ha demostrado históricamente su capacidad de adaptación a crisis económicas, cambios sociales e incluso a situaciones extraordinarias como las vividas en los últimos años.
Los expertos coinciden en que facilitar el emprendimiento comercial (por medio de programas de ayuda pública o con proyectos de financiación) no solo beneficia al empresario, sino al conjunto del entorno urbano. Un comercio abierto genera actividad, atrae flujo peatonal y contribuye a mantener vivas las calles. Cada persiana que sube tiene un efecto multiplicador en la economía local y por ende en el futuro de esos pueblos y ciudades.
En esto no hay discusión que valga; el comercio local alavés asume que se encuentra ante un reajuste estructural. Cambian los hábitos de consumo, aumenta la competencia online y el cliente exige inmediatez, sostenibilidad y personalización. Pero, lejos del pesimismo, el mensaje dominante entre los comerciantes es claro: sabemos adaptarnos y lo hemos demostrado siempre.
Una visión y una reflexión constructiva con el comercio como sector protagonista con sus dificultades, como cualquier otro, pero también con muchas oportunidades.
La clave, señalan, está en no buscar excusas de fuera para frenar el cambio inevitable, sino en acompañarlo. Entender al nuevo consumidor y qué es lo que demanda o necesita, aprovechar las bondades de la tecnología, reforzar la identidad local y apostar por la profesionalización serán los pilares del comercio del mañana.
Porque, en definitiva, el futuro del comercio en Álava se decide en cada tienda donde un comerciante sigue saludando por el nombre a sus clientes.