En los meses de verano, los campos de Caleruega se tiñen de morado, el Lavandafest llena el aire de música tres noches seguidas y los pueblos medievales de la comarca despliegan una agenda de actividades que convierte la Ruta del Vino de Ribera del Duero en un destino distinto al que muchos imaginan. Este verano te sobrarán tantas razones para venir.
Un paisaje que cambia de color
La Ruta del Vino de Ribera del Duero sorprende a quien llega pensando solo en vino. El olor a lavanda en julio, el sonido del viento entre las cepas, los cortados del río Riaza y los campanarios que asoman por encima de los tejados son parte de un territorio que lleva siglos construyéndose en silencio.
Los campos de lavanda de Caleruega, pueblo declarado entre Los Pueblos Más Bonitos de España, florecen cada verano en julio. La tierra aparece surcada por hileras interminables de lavanda morada hasta donde alcanza la mirada y que parecen tocar el cielo en el horizonte. Un espectáculo que cada vez atrae a más personas que buscan alejarse de las multitudes y disfrutar de uno de los paisajes más singulares de la zona.
Por esas mismas fechas, tiene lugar el Lavandafest, que este año tendrá lugar del 10 al 12 de julio. En esos mismos campos de lavanda, al atardecer, tienen lugar conciertos con grupos de música en directo, mercados de artesanía, juegos tradicionales, talleres y actividades infantiles. Una oportunidad para disfrutar del paisaje, la música, gastronomía y ocio a partes iguales.
Pueblos que detienen el tiempo
En la Ribera del Duero también hay magia. Magia monumental y cultural. Cuatro Pueblos Mágicos: Peñaranda de Duero, Castillejo de Robledo, Peñafiel y San Esteban de Gormaz. Ocho conjuntos histórico-artísticos. Más de 70 Bienes de Interés Cultural repartidos por una comarca que en el subsuelo esconde otra ciudad: cientos de bodegas subterráneas excavadas a mano bajo las calles de sus pueblos.
Peñaranda de Duero es quizás el más sorprendente. Su plaza mayor, porticada y con el rollo gótico en el centro, tiene la escala y la textura de un decorado de tu serie de streaming favorita.
En agosto, la Noche de Velas ilumina el pueblo entero con miles de puntos de luz, repartidos por calles y edificios. Una noche para pasear, asistir a conciertos, visitar edificios históricos y hacer un recorrido por el conjunto monumental.
En Peñafiel encontrarás su Castillo del Vino: una fortaleza medieval de planta alargada que domina el valle desde lo alto de una colina y alberga en su interior el Museo Provincial del Vino. Desde sus murallas, las vistas sobre el viñedo y el río justifican por sí solas el desvío.
Naturaleza sin multitudes
Más allá de los pueblos, la Ribera guarda espacios naturales que la mayoría de visitantes no llega a ver. El Parque Natural Hoces del Río Riaza, en Montejo de la Vega, es uno de los mayores refugios de aves rapaces de Europa. Las Chimeneas de Hadas de Langa de Duero son formaciones geológicas que parecen sacadas de otro planeta. El cerro testigo de la Cuesta Manvirgo, en Quintanamanvirgo, ofrece vistas sobre el viñedo que explican por qué este territorio lleva dos milenios siendo cultivado.
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Las rutas de Ribera del Duero
La Ruta del Vino Ribera del Duero tiene un catálogo de actividades culturales que convierte cualquier escapada en un plan de varios días. La Ruta de los Castillos recorre las fortificaciones medievales que jalonaron la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes durante la Reconquista. El castillo de Peñafiel, con sus más de 210 metros de longitud adaptados a la cresta de la colina, es el más espectacular. Desde sus murallas, las vistas sobre el viñedo y el río explican por qué este territorio lleva dos milenios siendo disputado.
Para quien prefiere caminar junto al río, la ruta De Puente a Puente bordea el Duero entre viñedos y cortados. Y para quien quiere seguir los pasos de uno de los héroes del medievo por pueblos que apenas han cambiado desde el siglo XI, la ruta Tras las Huellas del Cid atraviesa algunos de los conjuntos históricos más singulares de la comarca.
Este verano, quedarse más días tiene sentido
Sea cual sea tu razón para venir, la Ribera del Duero tiene mucho más que ofrecer. Se puede dormir en una bodega centenaria, hacer una ruta en bicicleta entre viñedos al amanecer, perderse por los senderos del Camino del Cid o terminar el día con una cata privada en una bodega familiar. En agosto, el Sonorama Ribera reúne en Aranda de Duero a más de 100.000 personas en uno de los festivales de música independiente más consolidados de España. Quien llega por la lavanda o por los pueblos acaba preguntando cuándo puede volver.