A menos de una hora desde Vitoria, el paisaje alavés se transforma en monte y gargantas que están en su frontera con Burgos. Durante ese trayecto, se divisan pueblos pequeños y desfiladeros que antaño fueron enclaves estratégicos en el norte de la península.
Uno de ellos lo recomienda en un artículo digital de la revista ‘National Geographic’, que habla de un lugar situado en un paso estrecho que parece diseñado para mirar arriba y comprender que la historia ha estado marcada por la roca.
El paso que cerraba Castilla
Hablamos de Pancorbo, un pequeño municipio situado entre los Montes Obarenes que desde siempre ha sido bautizado como “el Cerrojo de Castilla”, pues era un punto estratégico para el comercio, la guerra y la comunicación de personas.
Los romanos se aprovecharon de esta característica, asentando la Vía Aquitania como corredor entre el interior y la costa cantábrica. Ya en la Edad Media, este pueblo de Burgos era la línea defensiva ante los ataques musulmanes y pieza codiciada por muchos reyes de la época.
Gracias al Fuero de Pancorbo, esta villa fue un motivo de interés para mercaderes y artesanos, atrayendo la prosperidad. No obstante, ha soportado el paso de las tropas de la guerra de la Independencia, los frentes de las Guerras Carlistas o incluso los contingentes italianos que apoyaron al bando franquista.
Un paisaje que lo cambia todo
La geología es un aspecto clave para poder entender mejor Pancorbo, que hoy en día forma parte del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil. Ubicado en una barrera montañosa y a orillas del río Oroncillo, con varias paredes verticales que unen la Bureba con la depresión del Ebro.
Asimismo, entre las crestas se puede distinguir el perfil de un rostro humano, como si estuviera pendiente de lo que ocurre en el desfiladero. Por no hablar del efecto ‘Venturi’, cuando el viento acelera las corrientes de aire a sus alrededores.
Fortalezas, torres y raíles
Si nos fijamos en el valor arquitectónico de Pancorbo, el castillo de Santa Marta es uno de sus imprescindibles por su importancia defensiva. También tenemos el fuerte de Santa Engracia, de finales del siglo XVIII y destruido por los absolutistas de Fernando VII.
Tampoco podemos olvidar el casco urbano de la villa, guarda palacios e iglesias que narran épocas de prosperidad comercial, como la de Santiago y San Nicolás, que son una buena representación de la riqueza patrimonial que guarda esta localidad burgalesa.
Del mismo modo, la llegada del tren en el siglo XIX transformó el desfiladero por completo, como si de una obra maestra de ingeniería se tratara. Gracias a este avance, medios de transporte más pesados y tradicionales como las diligencias llegaron a su fin.
¿Cómo llegar a Pancorbo desde Vitoria?
Para llegar a Pancorbo desde la capital alavesa, se recomienda hacer un trayecto en coche que dura unos 40 minutos aproximadamente. El primer paso es tomar la AP-1/N-1 hacia el sur, siguiendo hasta Burgos, durante 50-55 km, hasta la salida del destino.
En caso de preferir el transporte público, la mejor opción es subirse a un tren de Renfe desde la estación de Vitoria hasta Pancorbo, con una duración de 37 minutos más o menos.