El Kosner Baskonia sufrió en cancha del San Pablo Burgos la derrota más dura de lo que va de temporada en la ACB, en una cita en la que la escasez de efectivos por los problemas de lesiones, con únicamente nueve jugadores del primer equipo disponibles, no justificó la pésima imagen ofrecida ante un recién ascendido en puestos de descenso hasta esta jornada.

Los burgaleses superaron de principio a fin a los vitorianos, apáticos y sin orgullo, y alcanzaron cifras históricas del club en anotación y en tapones en la ACB como quien se enfrenta a un equipo amateur. A base de encadenar robos y bandejas en transición, acierto en tiros exteriores bien seleccionados y buen movimiento de balón los locales anotaron 91 puntos en media hora al Baskonia y dejaron el duelo sentenciado con los 30 tantos de ventaja que llegaron a manejar en el tercer parcial.

Galbiati sorprendió introduciendo al recién llegado Jesse Edwards en el quinteto titular junto a Forrest, Villar, Radzevicius y Omoruyi. El pívot neerlandés abrió el marcador con un alley oop con Forrest, aunque se marchó pronto al banquillo con dos faltas mientras alaveses y burgaleses se alternaban al frente del marcador.

Los locales, siguiendo el ejemplo del Lleida la pasada jornada, intentaron incomodar al Baskonia con una defensa zonal de 2-3, pero los vitorianos la leyeron bien y consiguieron romperla con penetraciones y buen movimiento de balón. Radzevicius, Frisch y Forrest llevaron el peso de la anotación azulgrana en el primer cuarto, mientras que el Burgos primero hizo daño con Happ por dentro y al final contó con el acierto exterior de Gudmundsson y un triple de Rubio sobre la bocina para conseguir la máxima renta hasta entonces de 29-24.

Los vitorianos se acercaron a un punto con un triple de Howard y un dos más uno de Diakite, pero a partir de ese momento el duelo se convirtió en un monólogo del San Pablo Burgos, que apretó los dientes en defensa, robó varios balones e hizo daño en transición ante los constantes desajustes azulgranas atrás. Con una anotación repartida y buen baloncesto, los locales encadenaron un parcial de 13-2 con el que colocaron un preocupante 44-32 en el electrónico.

Amagaron con reaccionar los azulgranas, pero un tiempo muerto rápido de Fisac ahogó el intento y devolvió el duelo al mismo guion. El Burgos impuso un altísimo ritmo que los alaveses, con la fatiga del viaje a Sarajevo y una rotación de solo nueve jugadores al no participar ni Luwawu-Cabarrot ni Hrabar, fueron incapaces de replicar.

Cada punto costó mucho sudor a los azulgranas, mientras en el aro contrario los locales encadenaban bandejas fáciles en los primeros segundos de las posesiones. Cuando no era posible, contaban con el acierto en el triple que al Baskonia, que abusó de él, le faltó. Así, los de Fisac llegaron a manejar un colchón de 19 puntos, que fueron 16 al descanso tras endosarle un sangrante 59-43 a los de Galbiati, dos puntos menos de su máxima histórica en una parte en ACB.

Sin reacción

El Baskonia necesitaba cambiar su imagen completamente en la segunda parte y poner remedio a sus grietas defensivas para tener alguna opción de remontada, pero aunque en los primeros minutos sí que se intercambió golpes con un Burgos algo más permisivo atrás, los locales no tardaron en elevar de nuevo su energía y ampliar su renta.

Volvieron las bandejas en transición de Meindl, Corbalán, Samuels y Neto, Happ superó bajo los aros tanto a Diakite como a Edwards y las manos rápidas de los burgaleses siguieron provocando pérdidas azulgranas. Los vitorianos, totalmente fuera del partido, vieron como la brecha crecía progresivamente, superaba los 20 puntos y se marchaba hasta los 28 gracias a dos triples seguidos de Dani Díez. Si el objetivo era elevar las prestaciones defensivas, desde luego no lo consiguieron en un tercer cuarto en el que el San Pablo Burgos volvió a anotar más de 30 tantos y que se cerró con un 91-62.

Poca historia tuvo el último cuarto, en el que el equipo de Porfi Fisac se enfrió por los golpes de Meindl en la clavícula y Dani Díez en las costillas y Howard aprovechó la relajación local para maquillar sus números anotadores. Sin realmente estar pensando en el partido, el Baskonia se vio de repente a 14 puntos (100-86) a 3:20 del final, pero el intento de heroica se acabó cuando el Burgos volvió a jugar.