La profesión de administrador de fincas ha cambiado de forma sustancial en los últimos años. Hablamos con el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Álava y Guipúzcoa para repasar la evolución del sector. 

¿Qué es el Colegio de Administradores de Fincas y qué papel cumple en Álava y Guipúzcoa?

Somos una asociación de derecho público y nuestra función principal es ordenar la profesión del administrador de fincas. Además, respecto al colegiado, velamos por que el profesional cumpla unas reglas deontológicas y se forme de manera continuada. También actuamos como interlocutor con la administración pública en materia de vivienda. . 

¿Ha cambiado mucho la profesión en las últimas décadas?

Hemos pasado de ser meros contables a desarrollar una labor mucho más amplia donde asesoramos no solo sobre Propiedad Horizontal, sino también en materia laboral, rehabilitación, eficiencia energética y mediadores en múltiples conflictos que surgen en el seno de una comunidad.

Nos parecemos más a un gerente de empresa. En realidad, el administrador es un profesional que aporta tranquilidad. Su presencia no debería notarse. Lo importante es que todo funcione. Y cuando no lo hay, es cuando se nota su falta.

Háblenos del blocking. ¿Qué es?

Se trata de una forma de acoso. Es una realidad poco visible que suele manifestarse mediante presiones constantes, difusión de rumores, cuestionando la labor del administrador con ánimo de desprestigiarle personal y profesionalmente. La función del administrador es interpretar la ley, no decir lo que en unos casos pueda interesar más o menos a su cliente. 

Por eso, cuando hablamos de ‘blocking’, nos referimos a esa situación en la que la sociedad no acepta un ‘no’ por respuesta.

“Nuestro reto es conseguir una mayor dimensión y lograr la conciliación para adaptarnos a un mercado cada vez más exigente”

¿Existe mucho intrusismo en el sector?

Desde el Colegio la actuación es firme, informar a las comunidades sobre los riesgos que el intrusismo supone y reforzar a través de los medios de comunicación la importancia de contar con profesionales cualificados.

¿Y en caso de que se contrate a alguien que no esté colegiado?

La comunidad asume el riesgo de poner la gestión en manos de personas que no sabemos si están suficientemente cualificadas, si se forman habitualmente para actualizar sus conocimientos, o si cuentan con un seguro de Responsabilidad civil o no.

Además de perder la cobertura que ofrece un colegio profesional de cara al consumidor.

¿Qué reto inmediato resaltaría?

La conciliación. Hay que concienciar al propietario que el administrador es un trabajador como la mayoría de ellos, que tiene un horario laboral que comienza a las 9 de la mañana y no puede ser que acabe a las 23 horas. El administrador tiene familia y derecho al ocio como todos los seres humanos.

Además, en las Juntas de propietarios se tratan temas muchas veces de alto valor económico, que no parece lo más oportuno decidir sobre ellos cuando se acaba la jornada laboral y todos, incluyendo propietarios, no estamos en nuestras mejores facultades físicas.

A nivel nacional, desde el Consejo General de Administradores de fincas, se está impulsando un cambio en el Estatuto de los Trabajadores para que exista un permiso laboral que permita asistir a reuniones de comunidad, como ocurre con las citas médicas. La idea es facilitar que quien quiera participar en la vida de su comunidad pueda hacerlo.

Este año se cumple 60 años de la constitución del Colegio, ¿qué destacaría?

La profesión se ha consolidado. Empezó casi como una aventura, en tiempos del sindicato vertical, con seis o siete administradores que gestionaban comunidades. Hoy en Guipúzcoa y Álava somos unos 300 colegiados, principalmente en Guipúzcoa. En Álava la realidad es distinta. Fuera de Vitoria y algunos municipios grandes, al no haber construcción en vertical, no hay administrador.

La figura del administrador de fincas hoy se asocia ya al profesional colegiado. Hemos conseguido registrar la marca ‘administrador de fincas’, de modo que solo pueden usarla los colegiados. De hecho, estamos pendientes de una sentencia del Supremo en un caso contra una persona que utilizaba el término sin estar colegiada.

Además, contamos con una marca nacional que identifica a los 37 colegios del Estado. Y otro hito importante es que el Gobierno Vasco, en su último decreto de ayudas, reconoció los honorarios del administrador por la gestión de subvenciones, al mismo nivel que arquitectos o aparejadores.

¿Cuáles son los retos en la próxima década?

Uno de los grandes retos de esta profesión es evolucionar hacia despachos de mayor tamaño y estructura más profesionalizada. Pero esto a su vez implica mayores desafíos, como inversión en personal especializado, digitalización y sobre todo formación continua. Supone pasar de un modelo de despacho familiar o individual a uno más empresarial, teniendo como principios la confianza y el trato personalizado.