Sanidad fija las temperaturas dañinas: de 25,7 en la costa vasca a 34,3 en el interior
Por cada grado que la temperatura ambiente supera esos picos, el riesgo de mortalidad atribuible a las altas temperaturas crece entre un 9,1% y un 10,7%
El Ministerio de Sanidad ha actualizado los umbrales de temperatura máximos a partir de los cuales el exceso de calor dispara el riesgo para la salud y la mortalidad asociada, y que en Euskadi van de los 25,7 grados en el la costa a los 34,3 en el interior.
La ministra de Sanidad, Mónica García, y el responsable de Salud y Cambio Climático de este departamento, Héctor Tejero, han presentado este miércoles el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos de los Excesos de Temperaturas Sobre la Salud de 2026, que ha fijado esos nuevos umbrales tras una revisión exhaustiva de las series históricas de mortalidad y calor, incorporando nuevos criterios metodológicos.
En Euskadi, Gipuzkoa es el territorio con la temperatura más alta, 34,3 en el interior, y de 25,7 en la costa. En Bizkaia los umbrales están fijados en 26,4 en el litoral y en 32,6 en el interior. En el caso de Álava se han establecido tres zonas: 30,9 grados en la Cuenca del Nervión, 33,4 en la Llanada y 33,5 en Rioja Alavesa.
El plan citado, que se activó el pasado 14 de mayo hasta mediados de septiembre, aunque ampliable por 15 días más, sigue dividendo el mapa, como los dos anteriores, en 182 áreas denominadas meteosalud; para esta campaña, se han determinado los techos de temperatura mediante un análisis estadístico de la asociación entre series temporales de mortalidad por causas naturales y temperaturas máximas diarias.
La serie temporal empleada para este cálculo incluye todos los casos diarios registrados entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2023, pero se han excluido 2020 y 2021 por presentar anomalías significativas de mortalidad, probablemente relacionadas con la pandemia de covid-19.
Temperaturas adaptadas a los territorios
Por cada grado que la temperatura ambiente supera esos picos, el riesgo de mortalidad atribuible a las altas temperaturas crece entre un 9,1 % y un 10,7 %, es decir, por cada día que hay un episodio de calor extremo, la mortalidad se incrementa, de media, en 3 defunciones diarias.
Dada la gran variabilidad del territorio, el plan calcula los umbrales en función de las características de cada área meteosalud; así, reserva las más altas a zonas andaluzas (que van de los 27,1 grados del Estrecho o los 30,6 de Sol y Guadalhorce a los 41,3 de la campiña cordobesa o los 41,5 de la sevillana, el más alto de todo el Estado español), y extremeñas (41,3 en Vegas del Guadiana).
En Castilla-La Mancha, el tope más alto lo tiene el área La Mancha de Ciudad Real (40,1 grados); en Aragón, el Bajo Aragón de Teruel (39,7); en Madrid, la parte Sur, Vegas y Oeste (39,2); en Galicia, que presenta mucha variabilidad, en el sur de Ourense (38,6); en Murcia, Vega del Segura (38,2) y, en la Comunidad Valenciana, en el interior de Valencia (38).
Mientras, en Castilla y León, el umbral máximo está en la Meseta de Soria (37,7), los mismos que en la Depresión central de Lleida; en Baleares, en el interior de Mallorca (37); en Navarra, en la Ribera del Ebro (36,9), que en la Ribera del Ebro riojana desciende a 35,2. En Canarias, se sitúa en La Gomera (32,2).
Los umbrales más bajos, por su parte, se localizan en el litoral oriental asturiano y de Gipuzkoa (25,7), un grado menos que en el litoral cántabro (26,7).
Cuatro niveles de riesgo
Las 182 zonas están definidas según áreas con climatologías similares de Fenómenos Meteorológicos Adversos (FMA) establecidas por la Agencia Estatal de Metereología (Aemet), lo que permite que las alertas se ajusten a la vulnerabilidad específica de cada población local.
En aquellos casos donde las zonas presentaban una falta de datos superior al 10 %, se han utilizado "zonas espejo" para asignar el percentil provincial correspondiente, lo que garantiza la cobertura total del territorio nacional. Es lo que ha ocurrido por ejemplo con la Sierra de Tramontana (Baleares), que utiliza la zona norte de Mallorca como espejo, o el Condado de Treviño (Burgos), que se apoya en la Llanada Alavesa.
Mediante un algoritmo de decisión basado en la persistencia de temperaturas previstas por encima del umbral durante tres días consecutivos, el plan adjudica cuatro niveles de riesgo distintos para la salud: .
Los niveles se identifican por colores: el 0 (verde), que significa ausencia de riesgo; el 1 (amarillo), o bajo; el 2 (naranja), o medio y, por último, el 3 (rojo), alto. A cada nivel se asocian una serie de actuaciones para minimizar esos riesgos, teniendo en cuenta además a la población más vulnerable al exceso de calor: niños, mayores (sobre todo a partir de 75 años), personas con enfermedades crónicas y embarazadas.
Sanidad reitera cada año una serie de consejos para combatir los estragos del calor: beber agua con frecuencia, aunque no se sienta sed, evitando bebidas con cafeína, alcohol o exceso de azúcar; permanecer en lugares frescos o climatizados y reducir la actividad física en las horas centrales del día, así como mantener las medicinas en lugares frescos para evitar que el calor altere su composición.
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