El alcohol, se empieza tomando en ocasiones especiales o fiestas, a veces demasiado pronto. En España, concretamente, la media de inicio de consumo de las bebidas espirituosas se sitúa en los 14 años aproximadamente, convirtiéndose en todo un problema de salud pública, sobre todo debido a la normalización de su consumo pese a ser insano. Ocurre como con el tabaco, aunque este sí que está peor visto y es considerado una adicción desde el principio, mientras que el consumo de alcohol no, ya que suele comenzar de forma progresiva y silenciosa.
El Ministerio de Sanidad lanza con cierta frecuencia campañas contra estas adicciones, tanto drogas, como tabaco o alcohol, y en una de ellas desmiente varios mitos muy arraigados en nuestra sociedad.
Mitos y realidades sobre el alcohol
Mito: beber alcohol con moderación (fines de semana) no produce daños.
Realidad: el daño provocado por el alcohol depende del llamado patrón de consumo. A mayor cantidad de alcohol, más dañino es. También incluye su intensidad: es decir, la misma cantidad en menos tiempo es más perjudicial. Puede incluso llegar a convertirse en un hábito, hasta el punto de no divertirnos si no bebemos.
Mito: el alcohol nos ayuda a superar el cansancio y a estar más animados.
Realidad: el consumo abusivo de alcohol hace perder el control sobre nuestras emociones y sentimientos. En el momento del consumo causa una breve sensación de alivio y bienestar, pero posteriormente se agudizan las situaciones de tristeza y depresión. Además, puede causar fatiga física y sueño.
Mito: el consumo de alcohol nos ayuda a combatir el frío.
Realidad: el alcohol produce una sensación momentánea de calor ya que dilata los vasos sanguíneos. Posteriormente, la temperatura interior del cuerpo disminuye y se siente más frío. Por ello, cuando una persona se encuentre en situación de embriaguez se le debe abrigar y nunca espabilarle con duchas frías.
Mito: el alcohol es bueno para el corazón.
Realidad: varios estudios han mostrado que el consumo moderado de alcohol disminuye los riesgos de padecer enfermedades del corazón, pero estos beneficios no aparecen en todos los casos.
Mito: el alcohol facilita las relaciones sexuales.
Realidad: el consumo abusivo de alcohol, muchas veces dificulta o incluso puede llegar a impedir las relaciones sexuales plenas, provocando impotencia y otras disfunciones asociadas.
Mito: el que más aguanta el alcohol es porque es más fuerte.
Realidad: no hay relación entre la fortaleza y la tolerancia al alcohol. Si se aguanta bien el alcohol puede que sea porque el cuerpo se ha acostumbrado, lo que no significa que esta bebida haga menos daño al organismo.
Mito: ¿es beneficioso el consumo de alcohol?
Realidad: no, cualquier consumo implica algún riesgo. Lo más beneficioso es NO consumir alcohol.
Mito: ¿hay bebidas mejores que otras?
Realidad: no, los estudios científicos muestran que no hay diferencias entre los distintos tipos de alcohol. Por lo tanto ninguno es recomendable.
A su vez, el Ministerio de Sanidad ha lanzado una serie de conductas a seguir cuando se detecta un consumo excesivo de de alcohol en hijos/as, familiares o personas cercanas.
Se debe:
- Dialogar.
- Dar la importancia justa.
- Creer lo que se ve.
- Compartir la preocupación.
- Confrontar.
- Supervisar sin presionar.
No se debe:
- Juzgar.
- Dramatizar.
- Negar la evidencia.
- Ocultar información.
- Encubrir.
- Reprochar.
En definitiva, el consumo abusivo de alcohol puede desencadenar en un alcoholismo severo, en el que se puede crear una gran dependencia a esta insana sustancia, con la que no se debe jugar y hay que ser consciente en todo momento de lo que se está bebiendo y las consecuencias que puede tener en nosotros mismos y en nuestro entorno.