En un momento en que pocos creían que fuera posible sacar adelante alguna medida de enjundia en un Congreso de los Diputados polarizado y marcado por la confrontación de tinte electoral, el PNV reivindica su papel para encarrilar desde la moderación dos asuntos que coinciden con las prioridades que se ha fijado el Gobierno Vasco de Imanol Pradales: la vivienda y la seguridad, dos materias que han escalado posiciones entre las preocupaciones sociales que señalan las encuestas. El PNV ha alcanzado un acuerdo con el Gobierno español de Sánchez sobre el decreto antidesahucios para que haga una excepción con los propietarios que solo tengan una sola casa, o bien tengan en propiedad la vivienda en la que viven y otra que ponen en alquiler. Podrán sacar el piso de nuevo al mercado del alquiler en caso de impago de sus inquilinos, para que no se convierta en un pozo sin fondo de gastos que tengan que asumir ellos mientras esperan que la burocracia autorice algún día una compensación por parte del Estado. El decreto está pendiente de convalidación y a falta de lograr la abstención de Junts, pero el acuerdo con el PNV lo ha modulado para que la suspensión de los desahucios no afecte a todos los casos de manera indiscriminada. Y, en diciembre, el PNV formó parte del acuerdo para desbloquear la reforma de la multirreincidencia y endurecer supuestos como el robo de móviles y dispositivos informáticos con datos personales, que se votará el jueves.

Estos acuerdos miran directamente a la clase media, y basta con echar un vistazo a la fotografía del alquiler en Euskadi, donde al menos el 90% de los pisos los ofrecen pequeños propietarios. Con los dos acuerdos, el PNV cree que ha fijado una senda intermedia, de mínimos, que hace posible que confluyan diferentes partidos en un Congreso con mayorías complicadas y que permite que las votaciones prosperen, frente a las posiciones de máximos que cree que han llegado desde las bancadas más a la izquierda del PSOE o desde el PP. 

La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, compareció este sábado en Donostia para poner en valor la “centralidad y moderación” de su partido, que “abre camino para lograr acuerdos” en materias como la reforma de la multirreincidencia y el decreto del escudo social contra los desahucios. Reivindicó que, ante los mensajes “populistas y efectistas, y promesas electorales que están en auge”, el PNV intenta “otra forma de hacer política” a través de “la centralidad y la moderación”. Una política que “abre camino para lograr acuerdos”, como ha ocurrido en vivienda y seguridad. Aseguró que, con esta forma de proceder, también sitúan al Gobierno de Sánchez “lejos de los extremos”.

Los movimientos de Sánchez

Los jeltzales ya habían alertado a Sánchez del peligro que supone abusar de los decretos ómnibus que mezclan todo tipo de medidas y, no en vano, el que incluía el escudo social y la subida de las pensiones cayó con el voto en contra de Junts. Por ello, el PNV pidió a Sánchez que lo troceara y que, además, modulara el escudo social antidesahucios. Sánchez ha hecho las dos cosas, con lo que ha conseguido que Junts se comprometa a apoyar el de las pensiones. El de los desahucios se tiene que convalidar en un mes y sigue en el aire a falta de, como mínimo, la abstención de Junts. Pero, por lo pronto, la propuesta se aleja de dos concepciones del todo o nada: por un lado, la del PP, que pretendía blindar a todos los propietarios por igual con independencia de su número de viviendas; y, por otro lado, de Podemos, que habló de “pacto criminal” por blindar a los pequeños propietarios, aunque finalmente aprobará el decreto. EH Bildu tampoco va a obstaculizar su aprobación aunque en primer lugar pactó la extensión total del escudo social en su integridad. El PNV desactiva el discurso del PP, que lleva desde la moción de censura acusando a los jeltzales de desdibujarse y plegarse a todo en una amalgama de izquierdas. En el caso de la multirreincidencia, cuya reforma fue impulsada por Junts, se votará este jueves en el Congreso, y sí parece que tendrá el respaldo del PSOE, PP, Junts y PNV, además de Vox. En este caso, las izquierdas al margen del PSOE no parecen dispuestas a aceptar la propuesta.

Tenemos una ciudadanía preocupada por la seguridad y la vivienda, y los acuerdos que hemos alcanzado en los últimos meses responden con propuestas moderadas a estas inquietudes. Cuando las críticas nos llegan desde los extremos del arco parlamentario, como las vertidas por Podemos o las constantes del PP, nos indican que vamos por el camino del centro. Es nuestro camino, queremos huir de los extremismos y demostrar que el diálogo es posible en política y que así se consiguen acuerdos. Seguiremos siendo propositivos”, dijo Vaquero.