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Eguneko autopsia

Reconstruir el pasado para vivir mejor... o no

El fenómeno del revisionismo comienza con una ocurrencia sobre lo bien que se vivía antes y acaba comprando relatos que falsean la verdad y rompen el derecho

Reconstruir el pasado para vivir mejor... o noEFE

Dentro de unos días se van a celebrar unas elecciones en Andalucía que van a dar, inevitablemente, la foto del proceso por el cual el populismo se ha hecho con el mando del relato de clases. Lo articuló el socialismo, se lo disputó el fascismo -por eso no se podían ver comunistas y nazis, porque se disputaban el relato de cómo alcanzar el bienestar ante las clases más populares- y hoy esgrimen la lucha de clases, citándola o sin citarla, un populismo de derecha que la reduce a desmontar el entramado de derechos colectivos y uno de izquierda que reclama asaltar la estabilidad jurídica para que el rico pague las necesidades del pobre.

En ambos casos, la pinza se cierra sobre el desgaste institucional de las democracias, que acaban siendo el enemigo para ambos. El domingo, el principal semillero de las clases populares que sustentaron a la izquierda española se inclinará fuertemente hacia la derecha con cerca de seis de cada diez votantes. Los obreros, los agricultores, han debido de volverse liberales o han comprado el truco al prestidigitador. La conciencia de clase opera en favor de quienes no la tienen y los que la articularon filosóficamente se preguntan dónde se equivocaron. En las soluciones; o, mejor dicho, en la falta de ellas mientras se apela a sentimientos que no las aportan. 

La gota que colma

No está el virus para caticaturas

Desembarco del MV Hondius. Aquí pasamos del apocalipsis a hacer chistes antes de saber si proceden. Al presidente canario le han sacado cantares porque le dijo en una charla a la ministra de Sanidad que al ver si no se les escapa ninguna rata del barco cuando lo fondeasen. Se llenó el gobierno de ratólogos y de especialistas en vacilar a Clavijo a partes iguales y con la misma consistencia científica ambos. Pues no, no parece que vayan a invadir Canarias las ratas contagiosas pero tampoco que, una vez más, la ministra se haya caracterizado por coordinarse bien y comunicar mejor a las autoridades autonómicas.

Pero esto no es exclusivo de quienes realmente creen que con Franco vivíamos mejor. Se universaliza. En Rusia, la operación de rehabilitación del padrecito Stalin, la revisión de la represión y vincularlo al orgullo patrio, está a tope con la chavalería. Se repite el relato de amenazas externas: en Moscú, Europa es la amenaza; en Murcia, los extranjeros; en el universo machista, el feminismo y las “ideologías de género”; en la fábrica, el empresario; en la sede de la empresa, el trabajador. Todos a disputarse el sitio en un barco que ya no pilotan. Las clases ya no luchan por un futuro mejor; solo se dividen y reconstruyen un pasado olvidado y maquillado. Y peor.