Hay quien tiene un don para no hacer amigos y algunos, incluso, para deshacerlos. En plena huelga de médicos, LAB se ha tirado al cuello del Sindicato Médico en Navarra, al que considera un “lobby reaccionario” y le reprocha que busque privilegios que, en otros casos, el propio LAB no duda en legitimar como reivindicaciones laborales. Es de intuir un limitado predicamento del sindicato entre el colectivo. En el fondo, el corporativismo que le reprocha sería una expresión de clase, pero se ve que, también en cuestión de clases, hay clases.

Pero si de deshacer amistades se trata, en el PSE se están empeñando con el PNV. Ya sabíamos que hay gente con mucho tiempo libre a juzgar por la proliferación de memes de todo tipo en redes y entre los asesores de Eneko Andueza hay quienes se tienen por los más ocurrentes. El dedicado a Aitor Esteban es una broma que los jeltzales ven fea. Pero hay que tener sentido del humor, hombre. Ya decía Gila que, el que no aguante una broma, que se vaya del pueblo. Así que, el que no aguante una mayor protección jurídica del euskera, una ampliación del autogobierno o la próxima minoría parlamentaria en el Congreso, ya sabe el camino. Y qué menos que con una sonrisa de buen perdedor.

La gota que colma

Lemoiz y el complejo histórico

Bildu y sus fantasmas. Se empeña EH Bildu en reivindicar un pasado reprobable y travestirlo de otras cosas. Recordaba el lunes el lehendakari Pradales las muertes causadas por ETA en su campaña contra la central nuclear de Lemoiz y ayer salió al quite Iker Casanova. Se apropió de la “lucha popular” antinuclear -desarmada, añado- para restar foco a la memoria de los asesinados y se preguntó que sería de nosotros si Chernobil hubiera sido Lemoiz. El cocinero italiano Gino D’Acampo puso voz hará un par de años a otra boutade escapista similar: “si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta”. 

No como Yolanda Díaz, que ayer se volvió a comer cruda la extensión del decreto de congelación de alquileres. Faltó negociación antes y volvió a faltar ahora, así que decayó de nuevo. Que la ministra reclame movilización social no le da una legitimidad que debió buscar en los escaños salidos de las urnas.

Ayer, una mirada a los tribunales fue garantía de dolor de vista. Venimos de oír que los gastos que paga el PSOE en metálico no están muy revisados y ayer nos contaron que los fondos reservados del Ministerio de Interior del PP, tampoco demasiado. Que las operaciones prácticamente se controlan solo a efecto contable. Hay precedentes muy sucios de lo que se hizo en el pasado con esos fondos.