Trump impone sus manos; Peinado, grilletesDonald Trump via Truth Social
El día después a la caída del principal régimen populista en Europa -sin contar al de Moscú-, de la ruptura abrupta del diálogo entre Washington y Teherán que iba a acabar con una guerra que no existía pero que ya había ganado varias veces el amigo americano, y públicamente reprobada por el Papa, ¿quién podría competir en atención pública? Exacto, el juez Peinado.
El instructor del caso contra la esposa de Pedro Sánchez la manda a juicio con jurado por cuatro presuntos delitos que le fueron brotando a medida que la Fiscalía le reclamaba el archivo del caso por falta de pruebas. En el auto, el juez hace interesantes interpretaciones sobre Ciencia Política e Historia que no vienen a cuento ni de un juez, ni de una instrucción. Ahora, podrá jubilarse -ya estaba en prórroga- y ejercer de tertuliano para disputarnos el curro a los periodistas. A lo mejor por eso ha archivado el delito de intrusismo: para no echar piedras a su tejado.
La gota que colma
El ‘Guernica’, a Sijena
Pinturas murales. Las pinturas medievales del Monasterio oscense de Sijena acabaron en Catalunya por causa de la guerra de 1936 y por la cesión de las monjas firmada en 1960. La Justicia atiende la reclamación del Gobierno de Aragón para recuperarlas y exige su devolución, pero el Govern catalán alega su delicado estado y el deterioro que podrían sufrir. ¿Les suena? Bueno, pues dice el Tribunal que, si hay dificultades y riesgo, se forme una comisión técnica que las afronte y resuelva, pero que las pinturas se trasladen. Pues cuando acabe con ellas, que la comisión esa analice también el ‘Guernica’.
Pero diseccionemos Hungría. Yo esperaría a ver cuánto de democracia le ha quedado en el ADN a Magyar después de tantos años de ósmosis piel con piel con Orbán, no sea que... Apenas lleva un par de años convaleciente desde que cayó del caballo camino de Damasco, como San Pablo, y dejó de perseguir demócratas para denunciar la corrupción del régimen populista. No es que no sea para alegrarse el discurso de Magyar, pero el gato escaldado huye del agua fría.
Hablando de referentes bíblicos, no se arredró ayer el Papa León XIV con Donald Trump. Le acababa de criticar el presidente estadounidense tildándole de afín a la readicalidad de izquierda por denunciar la guerra y el Obispo de Roma le contestó que se vaya acostumbrando a que le critique porque es inmoral. Pero Trump, después de conquistar la galaxia y someter a la civilización de Irán, aspira ahora a ser reconocido como el hijo de Dios, a juzgar por la imagen imponiendo sus manos que colgó en su red social. Y ya ha empezado a disputarle la herencia al albacea.