Ahora, a por Líbano

Estábamos todavía intentando interpretar la estabilidad de la tregua entre EEUU e Irán, en vilo ante el inicio de las negociaciones de paz, y va Benjamin Netanyahu y da otro golpe de los suyos en la mesa. El primer ministro israelí ha ordenado “negociaciones directas con Líbano lo antes posible”. El objetivo, el desarme completo de los terroristas de Hezbolá. Cuarenta días después de los ataques a Irán, introduce en el juego una ficha que para él siempre estuvo ahí y que, cada vez más, da las mismas “vibes” (como dicen los modernos) de lo que hizo Hitler con los sudetes, francamente y por comentar.

Pirómanos

Podemos dar por sentado que Netanyahu tiene su propia agenda, esa que ni siquiera ha compartido con Trump, y que este también se mueve por sus propios intereses. Joe Kent, quien fuera director del Centro Nacional Antiterrorista de EEUU (nombrado por el propio Trump) y que en marzo dimitió porque no podía seguir tragando, ha soltado esto en X: “Lamentablemente, abandonar la OTAN no será para evitar conflictos internacionales, sino para aliarnos con Israel cuando Turquía e Israel se enfrenten en Siria. Es hora de dejar de actuar como pirómanos y bomberos en Oriente Medio, simplemente no vale la pena”.

Así se gestó

En una coincidencia de tiempos magistral, si es que queremos creerlo, The New York Times ha publicado la reconstrucción de cómo se gestó la decisión de Trump de llevar a EEUU a la guerra contra Irán. No fue un gesto impulsivo ni algo decidido a última hora, sino que por una visita de Benjamin Netanyahu, que terminó por convencer a un Trump siempre dispuesto a la guerra (aunque su promesa electoral fuera la contraria). Pese a la falta de consenso entre los suyos, decidió ir adelante con todo sacando paquete convencido de que, con lo guays que son, el desenlace sería rápido. Y estamos todos pagando su error de cálculo.

Terstch, el iraní

Quizá estaba traduciendo un tweet de otra persona que se olvidó de adjuntar o quizá Hermann Tersch sufre una crisis de identidad. El eurodiputado de Vox está siendo la mofa en redes por este tuit: “Soy iraní y mi familia apoya plenamente esta guerra. Respaldamos la determinación del presidente Trump de aniquilar el régimen asesino de la República Islámica. Nada asusta más a los iraníes que la supervivencia del régimen: ni las bombas ni la destrucción de infraestructuras”. ¿Se imagina que es, en realidad, uno de esos mensajes difundidos desde cuentas bots para intoxicar y desinformar? A mi no me parece descabellado.

Fiestas de dopamina

¿Se imagina una fiesta en una discoteca sin alcohol, en pleno día, y llena a rebosar? Pues no es una quimera. Sucedió hace unos días en Madrid, congregando a 700 personas. Una “experiencia de dopamina real” con comida sin ultraprocesar, música electrónica, baños de hielo, tattoo corner y favoreciendo el contacto social. Porque “la generación que bebe menos también quiere fiesta” (Xataka) y porque tenemos demasiado normalizado que fiesta es igual a alcohol (e incluso drogas) y hasta ahora éramos los raros los que apostábamos por otro modelo de ocio…y ahora ser revolucionario es tendencia.