Pearl Harbor

Con Donald Trump se acaban los calificativos. El resto tendemos a pensar antes de hablar, pero él no. Sólo así me explico que, preguntado por el hecho de no avisar a sus aliados antes de atacar Irán, dijera que buscaban el factor sorpresa y, delante de la primera ministra japonesa, soltara sin despeinarse: “¿Y quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de lo de Pearl Harbor?”. En su cabeza era espectacular, que dijo aquel. No contento con pretender arrastrar a todo el mundo a la guerra que él ha provocado con Irán, terminará por provocar otro conflicto, éste con sus socios.

Lo urgente y lo importante

Donald Trump (con Benjamin Netanyahu como colaborador necesario) ha provocado la guerra en Irán, pero muchos otros están sacando provecho de ella. El presidente español, sin ir más lejos, lo está haciendo para justificar que no va a presentar los Presupuestos. Pedro Sánchez dice que la guerra en Irán no era previsible y, por tanto, es lo urgente. Y todo lo demás tendrá que esperar, incluida la presentación de los Presupuestos. Como argumento es flojito, pero ya decae del todo si tenemos en cuenta que su Gobierno lleva nueve meses prometiendo presentar un proyecto de Presupuestos que nunca llega.

Coalición, otra vez

Escribe Inés García en público: “Nuevo terremoto en el espacio de la izquierda alternativa. Un terremoto que suena a déjà vu. Y así es, porque el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, insiste en una coalición de izquierdas estatal para las próximas elecciones generales. Habrá acto conjunto el 9 de abril en Barcelona junto a la eurodiputada de Podemos Irene Montero, que dice que tienen que “dar certezas a la gente de izquierdas”. Poca certeza cabe si en ERC hablan del “circo” de Rufián y Junqueras ha descartado una alianza “imposible” con Podemos insistiendo en que se presentarán con sus siglas en todas partes.

Ya basta

Vale que la política a veces da asco, que la sociedad está más crispada que nunca, que hemos caído en el juego de unos pocos porque enfadados somos más manipulables y que no tenemos que pensar todos igual. Pero es momento de decir que ya basta. Ya basta del “todo vale” y de que algunos sólo sepan atacar, insultar y amenazar a quien piensa diferente. Uno de los últimos en sufrirlo, mi compañero en Onda Vasca Txema Gutiérrez, que ha recibido un rosario de descalificativos por decir lo que todos con dos dedos de frente pensamos: Que el matonismo que vimos el día de la huelga no tiene un pase.

Matonismo, cuando no delito

La trampa está en comprar el discurso de que el matonismo es una herramienta válida para conseguir un fin, y esto aplica a todo en la vida. Creo que todos sabemos separar reivindicación de vandalización, y estaremos de acuerdo en que flaco favor hace a la causa que se defiende incurrir en actitudes que rayan el delito. Otro ejemplo de esta semana: ¿Qué justificación tienen el acoso y las amenazas que el presidente del Athletic Jon Uriarte ha denunciado en su domicilio? El matonismo, generalmente encapuchado, campa a sus anchas. Quien venga a insultar, por lo menos que lo haga dando la cara (y el nombre).