todo estaba listo para poner broche a otra sufrida temporada, reverdeciendo los laureles del histórico equipo que rozó la gloria en Dortmund 25 años atrás. Una jornada repleta de planes para toda la familia albiazul. Txikis y mayores disfrutaron de un sábado futbolero antes de despedir la liga en casa ante un rival amigo ya sin apreturas clasificatorias. La última cita antes de que el césped centrara toda la atención era el recibimiento al equipo. Como tantas veces, alavesistas de todas las edades se acercaron a la puerta 0 de Mendizorroza para esperar al autobús del Alavés. Gargantas y palmas dispuestas y bengalas listas para dar color a la llegada como siempre ocurre. El amplio dispositivo desplegado con agentes de la brigada móvil ya provocó la extrañeza de quienes acudieron a la llamada, difundida incluso por el club. Lo que ocurrió a continuación no lo podía esperar nadie. La fiesta se tornó en caos y la actuación de las fuerzas de seguridad provocó todo lo contrario: inseguridad y miedo. Seguro que los responsables del operativo podrán alegar motivos para su actuación. Viendo cómo se ha justificado lo ocurrido horas antes en Loiu, grabado de inicio a fin, no me cabe duda de que se encontrarán argumentos. Pero no tiene ningún sentido que al intentar atajar una presunta conducta sancionable se termine generando un perjuicio y un riesgo para tantas personas. l