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Tribuna abierta

Mis resoluciones de nuevo año: 2026

En la cultura occidental, al menos en la que yo conozco, es muy común hacer en Nochevieja o Año Nuevo hacer las resoluciones para el año entrante. Según relata el antiguo testamento Moisés, después de una pequeña charla con el todopoderoso, bajó de la montaña con las tablas de los 10 mandamientos, que estaban escritos en piedra neolítica que es más duradera que el papel y aún más que los sistemas actuales numéricos. Podemos leer el arameo en las piedras de Mesopotamia pero no los floppy disc de 5 pulgadas. En el libro de los judíos la Torá, donde también está la historia de Moisés son mucho más numerosos, llegan hasta 613, según el computo judío, así que me limitaré hablar solo de los 10 principales Estos han sido una de las piedras fundacionales en general de la iglesia cristiana y de la católica en particular. Bien sabemos que Moisés se cabreó cuando vio que su pueblo adoraba un becerro de oro. Hoy los becerros de oro han sido sustituidos por los productos de la tienda de Amazon o Ali Baba. ¿Qué diría hoy Moisés? Volvería a la montaña probablemente después de romper las tablas.

Es de suponer que la gran mayoría de las personas conocen los 10 mandamientos, por lo cual no quisiera repetírselos, tengo que confesarles que no he cumplido todos pero no les diré cuáles. Pero también desconocen el decálogo de mis resoluciones personales para este año 2026, no les diré las que no he cumplido en 2025, que me haría sonrojar con cierta vergüenza. Aquí están mi decálogo de resoluciones para el 2026.

La primera resolución comienza habitualmente con la vida personal, así que he decidido seguir más fielmente la dieta mediterránea, que los expertos tanto en longevidad, como en nutrición siguen recomendando, aunque otros recomiendan dietas de baja calorías, ayunos intermitentes, vegetarianas, veganas etc. todo una abanico de otras opciones para vivir más y mejor. Seguiré lo mejor que pueda la dieta mediterránea aunque uno haya nacido más cerca del Cantábrico.

La segunda resolución es también relacionada con la salud, que a partir de ciertas edades, cuando el número de amigos y familiares se van reduciendo, se da más importancia a la salud, por delante del dinero el amor. Hacer más ejercicio saludable, intentar seguir esas clases de yoga y posiciones que solo las ves en sueños, guardar la calma ante todas las adversidades que nos da la vida, guardar un espíritu Zen, evitar el estrés.

Después del Yo están los otros, la familia que te ha tocado, así que intentaré darles el apoyo que sea necesario, dentro de mis posibilidades. Llegarán algunos tiempos difíciles, ya que el tiempo no conoce la piedad ni la misericordia y es, a veces, un gran torturador, somos sus esclavos. Esta sería mi tercera resolución.

Los amigos es otro circulo algo más amplio, al que siempre se le da mucha importancia, porque la tiene. Según los expertos las redes sociales personales, junto con la dieta y el ejercicio regular contribuyen a la mejora de la calidad de la vida incluyendo la longevidad, como lo demuestran los estudios científicos. Dicen que más de la mitad de la población en España con más de 65 años, vive sola. La soledad puede ser buena cuando se busca pero también un factor importante en la depresión de las personas, sean de la edad que sean. Además muchos amigos se van sin poder despedirse de ellos. Así que la cuarta resolución será visitar a los amigos con más frecuencia y, sobre todo, aquellos que no se ven después de décadas.

La quinta resolución como el quinto mandamiento es no matarás. No mataré intencionalmente a ninguna persona, ni animal este próximo año. Aunque a veces desearías poder estrangular alguno, lanzarles una bomba de neutrones, o actuar como Chacal con algún personaje lejano, pero sin fallar el tiro.

Los vecinos son también parte del circulo social y la existencia cotidiana. Con algunos te llevas bien y con otros desearías que se desnuquen cayéndose por las escaleras por la bronca que tuviste con él en la ultima reunión de la comunidad. La sexta consistirá pues en ser amable con ellos, mostrar cierta cortesía y ayudarles en lo necesario si lo piden, aunque sea tu peor enemigo. No seré como la vecina del sexto en La comunidad la película de Alex de la Iglesia

Este año parece que tocan elecciones, locales, autonómicas... y quién sabe hasta puede que caiga algún referéndum. Confieso que no he sido un buen ciudadano y a veces no he votado por desgana, desinterés, pereza o desdén hacia la política. Como decía un amigo la democracia es el único terreno de juego que tenemos y el votar es parte de ella, aunque no sea la esencial y en muchos países por el mero hecho de votar ya se consideran democracias. Mi séptima resolución será por lo tanto ejercer el derecho al voto, que tanto ha costado conseguir, en las elecciones que me correspondan.

Evitar el consumo innecesario

El excesivo consumismo de la sociedad, el derroche, la compra de cosas inútiles, han contribuido a la contaminación de nuestras aguas, tierras, aire y el medio ambiente en general. Mi compromiso en esta octava resolución será de evitar el consumo innecesario, minimizar los plásticos, hacer el máximo reciclaje, usar transporte publico o viajar en bicicleta cuando pueda.

Una de mis múltiples adiciones son la redes sociales. Ya sabemos y hay mucha evidencia de que como nos manipulan y controlan las emociones, influyen en los procesos electorales y usan nuestros datos. Las mentiras o falsa verdades condicionan ejerciendo un efecto nocivo sobre muchos ámbitos, así pues limitaré mi uso de ellas y me borraré de alguna. Los libros se acumulan como las horas y los minutos en nuestras vidas, en estanterías, anaqueles incluso por los suelos. Algunos incluso por años. Están ahí acumulando polvo esperando que los cojas, los abras y te inmersas en sus historias. Los míos amontonados y dispersos me llaman cada día. He comenzado la biografía de J. Conrad por G. Jean-Aubrey que llevaba mas de 25 años esperándome en una estantería. Más libros y menos redes. Esta sería mi novena resolución.

La décima, ¡ay la décima!, es la más difícil. Desearía cambiar el mundo, como tantos otros, que todas esas ilusiones que inundaron mi adolescencia, mi juventud e incluso mi madurez se cumpliesen aún sea en parte. Que la edad no me vuelva cínico, ni desinteresado por los avatares de este mundo tan injusto. Poder contribuir de alguna manera, aunque siempre sea ínfima, minúscula, a que haya un mundo menos desigual, esa bomba de efecto retardado en nuestras sociedades. Desearía que cuando llegue la hora en su lugar, a no dejar este mundo peor de cuando lo encontré. Hacer algo por mejorarlo. Esta será mi décima resolución. ¿Cuáles son las suyas?