Presidenta encargada
Pronto llegaba el rebaje de expectativas de un cambio real en Venezuela. Caían apenas 24 horas después de la intervención de EEUU, cuando Donald Trump despachaba con apenas una frase a Maria Corina Machado y postulaba a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, siempre que se pliegue a lo que sus vecinos del norte le manden. Rodríguez juraba el cargo el lunes, “con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano” pero también con prisa, no vaya a ser que se lo piensen mejor. Pero Venezuela será lo que los venezolanos quieran y decidan en una votación libre y justa. No hay otro camino.
Un paripé
No puedo evitar pensar: ¿La detención de Maduro? ¿Las condenas a EEUU? ¿Que Israel siga campando a sus anchas en Gaza? Un paripé tras otro. Todo gastar y gastar saliva de cara a la galería con discursos grandilocuentes pero pocas decisiones de enjundia y, desde luego, poquitas ganas de que el statu quo cambie. Quiero decir, mi animal mitológico favorito es el representante público que pega un puñetazo en la mesa y hace lo que hay que hacer, lo que es lo correcto. Por quedarme con un sólo ejemplo, lo de Israel. Se ha agitado el debate en Eurovisión, pero participan sin problemas en los JJOO y el Mundial de Fútbol.
La dichosa baliza
Lo de los dispositivos conectados se nos ha ido de las manos. Como escribían en un artículo en Xataka el otro día, hemos llegado a un punto en el que hasta un vibrador te pide acceso a la ubicación. Bromas aparte, con el desastre de las balizas V-16 era cuestión de tiempo que con esto también hubiera polémica. Quizás en origen la idea era buena, o tal vez no. El caso es que es posible saber en directo qué balizas están activas y desde cuándo, haciendo pública la ubicación del vehículo y el sentido al que nos dirigimos. Un atentado contra nuestra intimidad para ganar todavía estoy esperando a saber qué.
La prioridad, el contenido
El escritor Eloy Moreno, que me parece un ejemplo en positivo de muchas cosas, ha colgado un post en su cuenta de Instagram de esos que, viendo las imágenes, te llevan a preguntarte qué problema tenemos como sociedad. Qué problema tenemos para que, cuando se había desatado el incendio de Crans Montana, algunos jóvenes decidieran ignorar el instinto primario que nos lleva a huir del peligro para decidir que era mejor opción sacar el móvil y grabar las llamas. No escapan, no huyen, no gritan. Simplemente continúan bailando…y graban. Aterrador. Y descorazonador.
Berlín, a oscuras
¿Cómo es posible que en Berlín, en plena Europa, un sabotaje a la red eléctrica haya dejado sin luz ni calefacción a al menos 30.000 hogares durante cinco días? Un episodio que coincide, además, con una gran nevada y un episodio de temperaturas gélidas. El ataque, atribuido a un grupo de extrema izquierda de esos chupiprogres que sólo saben protestar jodiendo al vecino, nos recuerda lo vulnerables que somos al terrorismo climático ahora que las alternativas más ecológicas han sustituido los combustibles fósiles y nucleares. Un episodio, temo, que se repetirá en el futuro.