El Kosner Baskonia tumbó al Real Madrid y levantó su séptima Copa del Rey en Valencia, pero no lo hizo solo. Estuvo acompañado en la grada por su incondicional hinchada. Equipo y afición han alimentado mutuamente la fe el uno del otro durante los cuatro días que ha durado la Copa del Rey y en la gran final los hombres de Galbiati fueron de nuevo llevados en volandas por sus seguidores.

Los cánticos de apoyo al Baskonia comenzaron pronto, concretamente a 20 minutos del inicio con un bufandeo que precedió a la entrada de los jugadores para calentar, acompañados de una ovación de la grada. El Real Madrid, por su parte, fue recibido con pitos tanto por parte de los baskonistas como de los aficionados del resto de equipos eliminados o no clasificados, que se inclinaron claramente del lado azulgrana.

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La séptima Copa se celebra por todo lo alto ACB PHOTO

Desde entonces los alrededor de 2.000 aficionados vitorianos, concentrados principalmente en el anillo superior sobre el banquillo donde se sentó el equipo, no dejaron de animar. La preferencia del Roig Arena se hizo palpable también en la presentación de los jugadores, con aplausos para los vitorianos y una sonora pitada para los dirigidos por Sergio Scariolo.

Con la entrada del rey en la cancha y la interpretación del himno de España antes del comienzo del partido, los pitos, provenientes mayoritariamente de los sectores en los que se situaron la afición del Baskonia y la del Barcelona, se mezclaron con los aplausos.

Pero no era momento para política, era momento de baloncesto y ahí el Roig Arena sí que vibró en sintonía durante 40 minutos. Una vez arrancó la batalla, el 13-2 inicial fue un jarro de agua fría para la grada y animó al sector madridista, que superó en decibelios al vitoriano por primera y última vez en la cita.

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La remontada azulgrana para adelantarse por primera vez en el marcador devolvió la fe a la grada con los cánticos de “¿y si ganamos qué?”. Llegó otro momento difícil con el parcial de 14-0 en el segundo cuarto, aunque en esa ocasión fue el fondo poblado mayoritariamente por hinchas del Valencia Basket el que levantó los ánimos de los baskonistas a grito de “¡Baskonia! !Baskonia!”.

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Las mejores imágenes del Real Madrid-Baskonia ACB PHOTO

Tras el concierto de la M.O.D.A. en el descanso el sector vitoriano, al ritmo de la incansable txaranga, continuó con su concierto particular y entonó la canción de esta Copa, el “Por la mañana café, por la tarde ron, Paolo Galbiati, hazme campeón”. La sustitución de Luwawu-Cabarrot en el minuto 27 fue recibida con una estruendoso aplauso de admiración, pero la euforia llegó en el último cuarto.

Los minutos avanzaban y el Baskonia seguía vivo. Con todo su esfuerzo y corazón ya no quedaba ningún aficionado que no creyera en la victoria azulgrana e incluso los vikingos comenzaron a verle las orejas al lobo. Más y más cánticos y, en el desenlace, la euforia.

Cada buena acción baskonista fue celebrada como una victoria, con mención especial al dos más uno de Forrest y al antológico tapón de Diakite sobre Hezonja con el que los aficionados comenzaron a celebrar.

Eso sí, nadie se confió con la lección aprendida de lo que le ocurrió al Valencia Basket y con el bocinazo final llegó el éxtasis.

Galbiati, el alma de la fiesta

El sueño era real. Los jugadores corrieron como locos por la cancha, abrazos por todos los rincones de la grada, Paolo Galbiati, a quien en varias ocasiones se le pidió subir desde el anillo superior, saludando a todos... En definitiva, una fiesta total a la altura de la heroica victoria que se alargó durante casi una hora y siguió luego en los alrededores del pabellón una vez fueron desalojados los aficionados.