Creo que a los responsables de Falange Española de las Jons alguien les ha informado mal. No es la primera vez que tapan con sus aburridas pegatinas la placa de DNA colocada en el portal donde se encuentra la redacción, un inmueble compartido con abogados y otros profesionales. Si la intención del falangista pegatinero, suponiendo que se trata de un lobo solitario en arriesgada misión, es ganar prosélitos para la causa, quizás debería buscarlos en otro lugar; si su objetivo es sólo molestar, también anda descaminado en la aventura callejera: ni incordia especialmente, porque la pegatina se puede quitar en un suspiro, ni impide que la gente lea la placa, para lo que necesitaría unos centímetros cuadrados más de mensaje rojigualdo. Ahora tenemos dos pegatinas, una sobre otra. La de arriba muestra una calavera resquebrajada, como las que descubren los científicos en Atapuerca, bajo un mensaje que reza No te quedes en segunda fila, que se completa con otro que parece una orden: ¡En la primera línea! La segunda se entrega a la fe rojigualda sin fisuras, con la firma de Falange, el yugo, las flechas, la ciberpágina para quien quiera ampliar información y un directo ¡Alístate! Añado que el diseño de ambas es un tanto pobre, pero no creo que eso les impida continuar con su sagrada ocupación pegatinera.