y no lo digo por el presunto retorno del bipartidismo que pronostica el CIS, que allá cada cual con su voto. Que ganen las elecciones unos u otros no me parece ni bien ni mal, a los periodistas nos toca informarles de cómo hacen las cosas pero son ustedes los que sacan conclusiones y tienen la sartén por el mango. Con lo de vamos a peor no me refiero a la política ni al baboseo al que nos veremos sometidos durante los próximos meses en busca de nuestro olvido y nuestro perdón, en unos casos, o de nuestra frustración y esperanza, en otros. Tampoco voy a hablar en esta ocasión de los excelentes datos económicos que jalonan la propaganda oficial de un tiempo a esta parte intentando convencernos de que se acaba el paro, se venden más coches, más casas, más comida y ropa en las tiendas y de que los bancos y los oligopolios energéticos nunca dejaron de ser nuestros ángeles de la guardia. Con lo de vamos a peor no me refiero a ese absurdo uso de los teléfonos móviles que nos aíslan pese a todas las aplicaciones y nuevas vías de comunicación que nos venden como imprescindibles. Quería hablar otra vez de los inmigrantes que se mueren en busca de una vida mejor. ¿Será por negros o sólo por pobres? Si la única solución que se nos ocurre son muros y policías, entonces sí que vamos a peor.