la socorrida polémica sobre el color del pañuelo que los vitorianos de pro tienen que anudarse al cuello a partir de hoy, casi tan vieja como las propias fiestas de La Blanca y que ofrece sesudas pontificaciones para todos los gustos, resulta ya tediosa. Algunos estudiosos sostienen que el auténtico -como si de una reliquia se tratara- es el rojo, aunque no saben explicar muy bien la razón, aparte de decir que es el que lleva Celedón o que se asocia a la indumentaria de gala. Otros alegan en favor del pañuelo de cuadros que rinde homenaje al que usaban los aldeanos alaveses y, por tanto, es un atuendo más popular y de calle. Hay quien se imagina que el colorado es importado del martirio del santo pamplonés Fermín o que esconde reminiscencias carlistas. Otros incluso afean al pañuelo arrantzale con la sandez de que es un neologismo foráneo de sospechosas connotaciones abertzales. Y el colmo del ridículo es ya que se le dote al tema de significación política de uno u otro signo. No son estos días para perdernos en eternas disertaciones peregrinas, sino para que los vitorianos se anuden el pañuelo que les venga en gana -rojo o de cuadros, en arco iris o negro piratas, de Hermès o Kukuxumusu- y compartan la fiesta con humor y hermandad. Gora Andra Mari Zuriaren jaiak! Gora Gasteiz!
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