ya sé que en el hooliganismo del periodismo deportivo algunos plumillas destacan por su ruindad y que los agentes juegan con la prensa cuando andan negociando contratos. Pero una cosa es eso y otra muy diferente decir que un periodista se inventa una conversación, como ha hecho apurado el agente de Fabien Causeur, que ni se molesta en recurrir al socorrido “han sacado la frase de contexto” o “han malinterpretado mis palabras”. Mi compañero Oscar San Martín -15 años en este oficio sin mácula- llamó anteayer a Stefano Meller -un personaje a quien la fama le precede, y si no que se lo pregunten a Marco Crespi, que rompió con él- a un teléfono italiano que empieza por 0039 y no respondió. Pero no tardó ni 2 minutos en devolver la llamada y mantuvo una conversación de casi 5 minutos, como quedó grabado en la centralita de DNA. Lo suficiente para soltar lo que soltó y, por cierto, sin ni siquiera esperar a que se lo preguntaran. El quid de la cuestión es que a Causeur no le pagan, como desveló su agente a DNA, algo que podrían corroborar otros jugadores. Es posible que algunos directivos, plumillas o agentes digan esa sandez de Todos llevamos un cabrón dentro. Disculpen, pero nosotros no. Nosotros nos limitamos a contar las verdades del barquero.