El Gobierno cubano insistió este lunes ante Naciones Unidas en la "catástrofe humanitaria" que busca EE.UU. en la isla con su asedio petrolero, culminando así un esfuerzo diplomático de semanas con discretos resultados materiales hasta la fecha.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, mantuvo en Ginebra una intensa agenda con un mensaje claro tanto al intervenir ante el Consejo de Derechos Humanos como en sus entrevistas con el secretario general de la ONU, António Guterres, y su alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk.
Rodríguez destacó que el intento de Washington de bloquear la importación de crudo a Cuba es un "castigo colectivo" que busca "someter" al pueblo y se enmarca dentro de la política del "uso de la fuerza" asumida por EE.UU. Además, señaló que Cuba pretende resistir "aún en el peor escenario" y "defender su soberanía", asegurando: "Impediremos una crisis humanitaria, aunque pasemos privaciones y sufrimientos".
Finalmente, subrayó que La Habana tiene "disposición para un diálogo" con EE.UU., pero siempre basado en la "igualdad soberana, derecho internacional, respeto mutuo y beneficio recíproco", excluyendo la "injerencia en los asuntos internos". Por su parte, Volker Türk, que abrió la reunión del consejo en Ginebra, se refirió a otros países, pero no mencionó la situación en Cuba, que su propia oficina ha calificado como contraria al derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
Rodríguez culminó en Ginebra una gira internacional que lo llevó a Vietnam, China, España, Rusia y Francia, de la que han trascendido más muestras de solidaridad política que apoyo material concreto. Sus aliados tradicionales reiteraron su respaldo ante el bloqueo estadounidense, mientras países como España, México y Chile anunciaron ayuda humanitaria, principalmente a través de agencias multilaterales.
Deterioro de la vida en la isla
El deterioro de las condiciones de vida en la isla es cada vez más palpable: las calles se vacían de vehículos y se llenan de basura, que en ocasiones se recoge con carretas de caballos o carros eléctricos, y en otras se prende fuego.
Los habitantes han denunciado el humo y olor a quemado en La Habana, además del peligro de incendios no controlados, como el registrado el sábado en los bajos del emblemático edificio Focsa.
La empresa estatal ETECSA instó a la población a no quemar los desperdicios acumulados, después de que un incendio afectase a la red de telefonía móvil en el suroeste de la ciudad. El Gobierno de la capital identificó 122 puntos de transferencia o acopio temporal de desechos, lugares donde acumular basura ante la imposibilidad de trasladarla a los vertederos en las afueras de La Habana.
Plan de emergencia ante la escasez de petróleo
En enero, EE.UU. puso fin al flujo de petróleo venezolano a Cuba y, mediante una orden ejecutiva, amenazó con aranceles a los países que suministrasen crudo a la isla.
Desde entonces, tan solo un petrolero ha atracado, según datos de EFE. El Gobierno cubano implementó un duro plan de contingencia para subsistir sin petróleo importado, lo que es extremadamente complejo, ya que la isla apenas produce un tercio del crudo que necesita.
Además, animó al sector privado a importar combustibles para autoconsumo (los primeros isotanques ya han llegado) y aceleró la instalación de placas solares en centros sanitarios, educativos y en domicilios con personas vulnerables.
Los hospitales públicos funcionan con servicios mínimos (operaciones no esenciales pospuestas), las universidades imparten clases a distancia, la industria está paralizada, el transporte estatal casi ha desaparecido de las calles y la venta de combustible se realiza a cuenta gotas.