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Trump añade sus colores favoritos, dorado, rojo, blanco y azul oscuro, al Air Force One

Algunos análisis han concluido que los colores más oscuros en la parte inferior del avión VC-25B podrían contribuir entre otros factores a que las temperaturas excedan los límites de calificación actuales de un pequeño número de componentes

Trump añade sus colores favoritos, dorado, rojo, blanco y azul oscuro, al Air Force OnePOOL / EP

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha decidido aplicar al Air Force One, el avión presidencial estadounidense, el esquema de colores preferido por el mandatario Donald Trump: dorado, rojo, blanco y azul oscuro, en un giro con respecto al diseño cromático tradicional de estas aeronaves.

Según fuentes de la Fuerza Aérea citadas por medios estadounidenses como CNN, los Boeing 747 que operarán como Air Force One lucirán su diseño en estos tonos, un esquema propuesto por el republicano en su primer mandato (2017-2021) pero descartado en 2022 durante el Gobierno del demócrata Joe Biden (2021-2025) por cuestiones técnicas.

"Análisis posteriores concluyeron que los colores más oscuros en la parte inferior del avión VC-25B podrían contribuir entre otros factores a que las temperaturas excedan los límites de calificación actuales de un pequeño número de componentes", declaró entonces un portavoz de esa rama militar.

Ahora, este nuevo diseño da un giro a la tradicional decoración del avión presidencial, que, desde la Administración de John F. Kennedy (1961-1963), utilizaba únicamente gamas de azul celeste y blanco.

La Fuerza Aérea ha precisado que el nuevo modelo cromático no se limitará a los dos futuros Air Force One: se extenderá a cuatro aviones C-32, así como a un polémico 747 donado por Catar que está siendo acondicionado para uso presidencial.

Desde su regreso al poder en enero de 2025, el republicano ha convertido el color dorado en una suerte de sello personal dentro de la Casa Blanca, donde abundan los objetos chapados en oro en repisas, chimeneas, picaportes y lámparas, casi calcados del estilo de su residencia privada de Mar-a-Lago (Florida).

De esta forma, Trump ha impulsado una remodelación constante de la residencia presidencial, en la que además ordenó derribar el Ala Este para construir un salón de baile, ante las críticas de detractores, historiadores y conservacionistas.