La selección de Irán ha vuelto a encontrarse con dificultades burocráticas en territorio estadounidense durante su participación en el Mundial. Dos integrantes de la expedición, el capitán Mehdi Taremi y Saeed Al-Hawie, sufrieron retrasos en los controles migratorios del aeropuerto de Los Ángeles cuando el equipo regresaba a su base de concentración en Tijuana tras el empate frente a Selección de Nueva Zelanda (2-2).
Cabe recordar que la selección iraní está disputando los partidos en suelo estadounidense, pero su base está afincada en México después de que el gobierno de Donald Trump no garantizase la seguridad de la expedición.
Según explicó la Federación Iraní de Fútbol, los dos jugadores permanecieron retenidos más tiempo del previsto durante los trámites de salida del país estadounidense, una situación que obligó al resto de la expedición a esperar y alteró la planificación del desplazamiento hacia México. El organismo federativo iraní considera que los controles aplicados a sus representantes han sido especialmente exhaustivos desde su llegada a Estados Unidos.
No es la primera vez que la delegación persa denuncia este tipo de incidencias. Durante su entrada en territorio estadounidense, varios miembros del equipo fueron sometidos a procedimientos de verificación más duraderos de lo habitual, en un contexto marcado por el conflicto bélico en Oriente Medio, donde participan ambos países.
Impiden a Irán pernoctar en Estados Unidos
Las quejas no se limitaron a los controles aeroportuarios. Tras el encuentro disputado en el estadio de Los Ángeles, el seleccionador iraní, Amir Ghalenoei, expresó públicamente su malestar por la obligación de abandonar Estados Unidos inmediatamente después del partido. El técnico aseguró que la selección contaba inicialmente con autorización para pasar la noche en Los Ángeles para regresar a México al día siguiente, pero finalmente tuvo que abandonar el país.
“No sabemos por qué nos obligan a volver. Es extraño que otros estén tomando decisiones por nosotros”, denunció el entrenador en la rueda de prensa posterior al encuentro. Para Ghalenoei, esta circunstancia supone una desventaja deportiva, ya que limita el tiempo de recuperación de sus futbolistas. El seleccionador llegó incluso a calificar a su equipo como “la delegación más oprimida del Mundial”, al considerar que ninguna otra selección participante se ha visto obligada a afrontar unas condiciones similares.
Mientras, la selección iraní trata de mantener el foco en el apartado deportivo. El empate ante Nueva Zelanda dejó sensaciones encontradas en un grupo que aspira a superar la fase inicial del torneo, aunque las cuestiones extradeportivas han vuelto a situar al combinado asiático en el foco de la atención mediática. Durante el partido celebrado en Los Ángeles, el himno iraní fue sonoramente abucheado por muchos de los presentes.