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Mesa de Redacción

Carlos González

Adjunto a la dirección de Diario de Noticias de Álava, jefe de Araba y jefe de Mirarte.

Se acabó la paz

Desde hace varios días, tenemos ya en pie de guerra a los viejillos de nuestro amado templo del cortado mañanero que tienen querubines a su cargo a pesar de que ellos y ellas ya fueron padres y madres en su momento. En el caso de algunos, sus pequeños descendientes ya no tienen comedor ni clase por la tarde y hay que empezar a ampliar el servicio de baby-yayo a jornada completa y más allá. Otros, con algo más de suerte, todavía están sorteando parcialmente el desembarco de Normandía. Eso sí, les queda una o dos semanas a lo máximo. Los tres profes jubiletas que son habituales del local han comenzado también su tradicional cachondeo hacia los abuelos, asegurando que, por mucho que digan por ahí, sus ex colegas van a estar tocándose aquello con fruición los próximos dos meses y medio, mientras aitites y amamas sudan la gota gorda, como si, por otra parte, no lo hicieran ya el resto del curso. A tocar las narices se ha unido nuestro escanciador de café y otras sustancias, quejándose de que un verano más le van a llenar el bar de petits destroyers con ganas de gritar, jugar y agotar las existencias de aceitunas y rabas, que parece que la raza humana, a tierna edad, podría sobrevivir solo alimentándose de eso. Bueno, y de mosto.