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Mesa de Redacción

Miren Ibáñez

Urte berri on!

Bueno, ahí estamos, en ese nebuloso plazo del año en el que nos saludamos con un “urte berri on!”, un tiempo indefinido que a veces se alarga, y se alarga... El arranque del año es como un domingo muy largo al que llegas ya con las fuerzas mermadas porque, si todo ha ido conforme a la liturgia que prescriben las fechas, te has metido entre pecho y espalda un par de comidas y sus correspondientes cenas festivas, sus preceptivas resacas, el calentamiento previo en forma de comidas y/o cenas de cuadrilla, algún poteo de mantenimiento interágapes y si el cuerpo aún te sigue el ritmo, has quemado las naves de 2025 en Nochevieja. Luego están tareas como la de ejercer de ayudante de Olentzero, Papa Noel, Reyes Magos –o a quien cada uno reciba en su casa–, que puede convertirse en auténtica batalla campal; porque será Navidad, pero salimos al mundo como si fuéramos el comando de mercenarios de Sylvester Stallone. Tonteando y sin hacer mucho ruido estamos a 3 de enero, con la habitual sobredosis de turrón y probablemente habiendo pulverizado ya cualquier propósito de Año Nuevo. Y todavía hay que guardar un poco de esas escasas fuerzas para la cabalgata de Reyes, sprint final antes de esa tarde del 6 de enero que, esta vez sí, es como una tarde de domingo a lo bestia antes de despertar en la rutina real del nuevo año. Así que solo diré ánimo. Eta urte berri on!