Publicaba recientemente en Le Monde un interesante artículo el economista Thomas Piketty en torno a la votación en la Asamblea francesa de la denominada tasa Zucman. Este impuesto pretendía aplicar a las fortunas superiores a 100 millones de euros un gravamen del 2%. La medida fue rechazada. Entre otras cuestiones, Piketty se fijaba en el hecho de que el Reagrupamiento Nacional de Le Pen votara contra el gravamen tras haberse abstenido previamente. Pero me resultó particularmente interesante el análisis sociológico que Piketty desplegó en torno a este alineamiento del RN respecto a la tasa Zucman que, a su juicio, evidencia “su visión profundamente jerárquica del mundo”. Para el RN, sostenía, “la desigualdad está en todas partes y, sobre todo, es inevitable”. Cuidado que estamos hablando del país que presume en su adn identitario de aquello de “libertad, igualdad, fraternidad”. Ante ese supuesto paradigma de desigualdad ineludible, la receta del RN es, explicaba, “exaltar la identidad nacional y el poder, el orden y el respeto por las jerarquías”. Según una reciente encuesta del CIS, el 21,3% de los españoles piensa que la dictadura de Franco fue buena o muy buena. Está todo inventado. Al final, basta con echar una mirada al pasado para entender las cosas que nos están pasando.