Desde que el Baskonia cayó eliminado en cuartos de final de la ACB se ha abierto entre la afición baskonista un debate que nadie se planteaba meses atrás: ¿debe continuar Joan Peñarroya al frente del banquillo? En estos momentos, el técnico catalán parece estar más fuera que dentro del club y empiezan a sonar nombres de posibles sustitutos como Ioannis Sfairopoulos. Sin embargo, a mí se me ocurren pocos entrenadores más adecuados para el cargo que Peñarroya. Es cierto que en los momentos clave de la temporada, especialmente en las dos eliminatorias contra el Joventut, no ha estado acertado con algunas decisiones y tampoco ha logrado que el equipo jugara con la mentalidad adecuada, pero durante el resto de la temporada ha sacado el máximo partido a la plantilla. Creo que los principales problemas que ha tenido el equipo, la defensa interior y el temple en los momentos de presión, son más fácilmente solucionables con el fichaje de un pívot intimidador y algún jugador experimentado que con la destitución del entrenador. El técnico debe mejorar en esos encuentros decisivos y si no lo hace se le acabará el crédito, pero, salvo que se ponga a tiro una oportunidad irrechazable de traer a un entrenador sobradamente contrastado, yo tendría paciencia con el de Terrassa.