Olvídate del moho: así deberías ventilar tu casa para evitar la humedad
Estas partículas tan molestas hacen acto de presencia si no se limpia con frecuencia, generando suciedad a su paso
En invierno, muchas veces se ventila la vivienda dejando entreabierta la ventana. Con la idea de renovar el aire cargado, lo que a simple vista parece algo totalmente normal se convierte en un problema frecuente. Hablamos, claro está, de la aparición del moho, un problema de suciedad que ocurre en muchos hogares.
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Cabe recordar que no es lo más adecuado porque, aunque no lo parezca, no es lo más efectivo, porque puede dar paso a bacterias y hongos por toda la casa. Así lo afirma Europa Press, en un artículo reciente publicado en su página web.
¿Qué es el moho y por qué aparece en invierno?
El moho es una especie de hongo que prolifera en sitios húmedos y fríos. Normalmente, se puede ver en esquinas, paredes exteriores o marcos de las ventanas, así como en otros puntos donde hay un gran contraste térmico por el vapor del agua, que se enfría y condensa.
Durante el invierno, el aire del interior de casa suele acumular más humedad. Por no hablar de actividades domésticas como el cocinar o el secado de la ropa que también influyen en este proceso., Al entrar en contacto con zonas frías, el aire caliente se convierte en gotas que son el caldo de cultivo ideal para que aparezca el moho.
¿Cómo ventilar correctamente para evitar el moho?
Muchos especialistas aconsejan que la ventilación sea breve pero eficaz. Basta con abrir las ventanas entre cinco y diez minutos un par de veces al día como mucho. Con este gesto, es posible renovar el aire sin que el ambiente se enfríe demasiado.
En cuanto a la temperatura del interior, se recomienda que sea de entre 19 y 22 grados. De lo contrario, la casa podría sobrecalentarse o, en su defecto, volverse mucho más fría, dando pie a la condensación y a más humedad.
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El error de airear durante horas
El hecho de dejar una ventana entreabierta durante buena parte del día o la noche no es tan efectivo como se piensa, porque provoca que el calor acumulado dentro se pierda y no renueve por completo el aire.
Como resultado, la humedad de dentro de la casa se mantiene muy alta y las superficies no se calientan lo suficiente. Por lo tanto, existe el riesgo de que haya un efecto de condensación, no siendo tan eficaz como se cree.
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Otras claves para mantener el moho a raya
Para evitar el moho, es importante ventilar bien y hacer algunas cosas más. No se debe secar la ropa dentro de la casa y tampoco hay que usar extractores en los baños y cocinas. También se debe limpiar el agua que se forma en las ventanas y marcos enseguida. En zonas muy húmedas, por ejemplo, conviene usar deshumidificadores.
Por último, no viene mal revisar el aislamiento de paredes y ventanas y actuar ante las primeras manchas oscuras puede evitar problemas mayores. El moho no sólo afecta a la estética del hogar: también a la salud y a la comodidad. Por ello, ventilar bien, más que ventilar mucho, es la solución.
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