Txema Franco (Gorabide): “Hemos avanzado, pero quedan muchas cosas por hacer”Natalia Garcia Zamora
Lleva literalmente media vida trabajando en el tercer sector (el conjunto de las organizaciones no gubernamentales y no lucrativas), primero en Lantegi Batuak y desde 2021 como director gerente de Gorabide. A sus 56 años, Txema Franco Barroso todavía se ve con fuerzas e ilusión para generar un impacto positivo en la sociedad, en este caso embarcado en el reto “súpermotivante” de continuar apoyando los derechos de las personas con discapacidad intelectual en Bizkaia. “Hemos avanzado, pero todavía quedan muchas cosas por hacer”, resume.
Txema Franco es el director de Gorabide.
Gorabide, una robusta entidad que aglutina a 5.000 personas usuarias y 2.800 socios, está apegada al día a día y a las batallas cotidianas de las familias y las propias personas con discapacidad intelectual. “Trabajamos continuamente para mejorar la calidad de vida de todo el colectivo y apoyamos sus procesos vitales”, asegura Txema. Y todo esto ocurre “en directo, sobre el terreno, no como algo etéreo en el que no sabes dónde van a acabar las piezas que fabricas”. Estar tan “cerca” de la realidad del colectivo posibilita que se puedan detectar “nuevas necesidades”, a las que desde Gorabide tratarán de darle la vuelta “para buscar una solución a esa situación”. Txema pone el ejemplo del paso de una etapa educativa a otra, un salto no exento de dificultades en el que suelen afloran problemas de distinta índole.
La cuadrilla es la cuadrilla
La cultura y el ocio ofrecen algo que es difícil de medir, pero que, sin embargo, suponen una motivación extra: la socialización. Crear comunidad alrededor de planes de todo tipo, desde jugar al paintball, ir a los bolos, disfrutar de una obra de teatro, del ensayo de una ópera o del pintxo-pote. Y ahí el concepto de la cuadrilla, piedra angular de la vida social vasca, es fundamental. Las cuadrillas de amigos que se forman en el seno de Gorabide funcionan, en esencia, de la misma manera que entre personas sin discapacidad intelectual. Txema Franco destaca la “heterogeneidad” que existe dentro de estos grupos. Pasar tiempo en cuadrilla sirve para pasar un rato divertido, pero también, subraya Txema, para aprender a “ceder” a la hora de hacer determinados planes y llegar así a un consenso entre todos. Y, sobre todo, es una manera más de sumar enteros en materia de aprendizaje y experiencia vital.
Gorabide nació en1962, una iniciativa “pionera” en Bizkaia que surgió a través de la movilización de un grupo de familias que, según se reflejaba en sus estatutos, pretendía “despertar la conciencia pública sobre su situación social y familiar, así como crear centros de asistencia”. En pleno franquismo, las barreras eran innumerables para las personas con dificultades cognitivas. Muchas veces se creaban tabúes alrededor de este colectivo y detrás de cada caso había un drama familiar silenciado o ignorado, en el mejor de los casos, por las instituciones de la época. En un contexto en el que las personas con discapacidad carecían de derechos, Gorabide
Actividades de ocio en Gorabide.
El empuje de las familias
“Gracias al empuje de aquellas primeras familias de la asociación se empezaron a conseguir algunos derechos para el colectivo. A eso hoy lo llamaríamos innovación social”, explica el director gerente de Gorabide. Más de 60 años después, la situación, sin ser la ideal, ha mejorado ostensiblemente para todas estas personas. “Pero no solo desde hace tanto tiempo, su situación no es la misma que hace 30, 20 o 10 años”. Sin ir más lejos, y tras una larga espera, las personas con discapacidad intelectual pudieron ejercer por primera vez su derecho al voto en el Estado español en las elecciones generales de 2019 en España.
¿La inclusión sigue siendo la gran asignatura pendiente? Txema Franco Barroso prefiere poner el foco en algo menos genérico y aboga por avanzar en “el derecho que tienen a decidir por sí mismas y a ser partícipes en su propio proyecto de vida”. Ahí entraría, por ejemplo, el derecho a que los miembros del colectivo puedan ser independientes y contar, en los casos que sean oportunos, con los “apoyos óptimos” necesarios bien desde las instituciones o con la participación de la comunidad.
En Gorabide realizan actividades es su centro de día.
En diciembre de 2006 se aprobó en la Organización de las Naciones Unidas la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Txema Franco Barroso afirma que este instrumento jurídico está “superbien”, pero que todavía queda “la materialización de todos los derechos” que ahí se recogen para que “la inclusión sea real y efectiva, no solo porque lo ponga en un papel”.
El dirigente de Gorabide destaca la labor tan necesaria como callada que ejerce el voluntariado en los planes recreativos, deportivos y culturales que se desarrollan durante todo el año. “Sin su participación, sería imposible garantizar el derecho al ocio y la participación social de un montón de personas”, afirma. Se calcula que un total de 200 personas voluntarias contribuyen con su tiempo a la tarea altruista de acompañar a los usuarios de la asociación.