El 20 de enero es el día más especial para todos los donostiarras, este año será también único para el tenor Xabier Anduaga que recibe el Tambor de Oro por su carrera musical. Xabier Anduaga nació en Donostia en 1995 y su relación con la música empezó cuando apenas era un niño. Con ocho años entró en el Orfeón Donostiarra, un espacio que ha marcado la educación musical de la ciudad durante décadas y que, en su caso, fue el primer paso de un camino que se iría definiendo con el tiempo. Aquella experiencia inicial le permitió crecer dentro de un entorno colectivo, exigente y profundamente arraigado en la vida cultural donostiarra.
¿Qué es el Tambor de Oro?
El Tambor de Oro es el máximo reconocimiento honorífico que concede la ciudad de Donostia/San Sebastián. Se entrega cada año el 20 de enero, coincidiendo con la festividad del patrón de la ciudad y en el marco de la celebración de la Tamborrada, uno de los actos más representativos de la vida social y festival donostiarra. El galardón fue creado en 1967 con el objetivo de reconocer a personas o entidades que, a través de su trayectoria profesional o de su actividad pública, han contribuido a proyectar una imagen positiva de la ciudad, reforzando su prestigio cultural, social o turístico tanto dentro como fuera de sus fronteras.
Formarse sin prisa
Durante la adolescencia, mientras su voz evolucionaba, Anduaga fue consolidando su vocación. A los quince años ya actuaba como solista y más tarde continuó su formación en el Conservatorio Superior de Música del País Vasco, Musikene, donde estudió entre 2014 y 2018. Fueron años de aprendizaje y de búsqueda, en los que comenzó a perfilar su identidad artística dentro del repertorio lírico, especialmente en la ópera y la zarzuela.
A partir de finales de la década pasada, su carrera empezó a adquirir una dimensión y proyección internacional. Su nombre comenzó a aparecer en producciones de alto nivel y en escenarios de referencia, marcando una trayectoria ascendente que no ha dejado de crecer. En ese proceso, Donostia ha seguido siendo para él un punto de referencia constante. Anduaga ha mantenido siempre presente su origen, convirtiendo su ciudad en parte inseparable de su relato artístico.
El mayor honor para un donostiarra
El tenor interpretará la Marcha de San Sebastián durante el acto de la izada de la bandera, desde el tablado de la plaza de la Constitución, acompañado por el Orfeón Donostiarra y bajo la dirección de Juanjo Ocón. Anduaga se muestra “emocionado y agradecido” por recibir el Tambor de Oro, y explica que su participación en la izada responde al deseo de “devolver a Donostia” parte de lo recibido. “Me quiero unir a los donostiarras en ese momento tan especial, quiero que canten conmigo”. Este 20 de enero tendrá un significado muy especial. “Será el día más importante de mi vida como donostiarra”, y asegura que la mejor manera de expresar su agradecimiento es a través de la música: “haciendo lo que mejor sé hacer, cantar”. También insiste en el valor simbólico de compartir escenario con el Orfeón Donostiarra, una institución a la que se siente profundamente vinculado. “Es mi casa, mis amigos, quienes me han visto crecer”, calificando el momento como “un honor” y “un auténtico privilegio”.
Talento reconocido desde muy joven
El Tambor de Oro no es el primer premio que recibe el tenor, aunque si el primero que recibe en casa. Anduaga se estrenó con un galardón en ópera y zarzuela en el concurso Operalia (Praga, 2019). También consiguió en 2020 el primer premio en el International Opera World como Mejor Cantante Joven. A este le ha seguido ser premiado por la revista Ópera Actual como intérprete joven más prometedor.
Regreso simbólico
Así son las cosas. El próximo 20 de enero, coincidiendo con la festividad de San Sebastián, Xabier Anduaga recibirá el Tambor de Oro en su ciudad natal. El acto tendrá un valor especialmente simbólico: el reencuentro entre una ciudad y una voz que comenzó a formarse en casa y que hoy desarrolla su carrera en escenarios de todo el mundo. Un gesto que resume una relación construida a lo largo del tiempo y que ahora se reconoce de manera pública.
La concesión del Tambor de Oro 2026 reconoce esa doble condición de artista y embajador cultural. Más allá de la proyección individual, el galardón subraya la manera en que su trayectoria contribuye a asociar el nombre de Donostia con la creación musical y la excelencia artística en un contexto internacional. Es un reconocimiento que mira tanto al presente como al recorrido que se ha ido construyendo desde la infancia.