El Centro Gallego de Vitoria no tendrá que abonar los 6.655 euros que adeudaba a una orquesta que contrató porque su actuación no ofreció un mínimo de calidad exigible, ya que los cantantes desafinaban y ni siquiera se sabían las letras de las canciones, tras una sentencia de la Audiencia Provincial de Álava.

El Centro Gallego contrata grupos de música para amenizar la celebración de la Festividad de Santiago desde hace cuarenta años al mismo representante y para 2023 este le aconsejó la orquesta 'Ciudad de Vigo'.

La presidenta del Centro Gallego, Mónica Calvo, ha explicado a EFE que el contrato para los dos días de celebraciones de ese fin de semana, el 22 y 23 de julio de 2023, ascendía a casi 14.000 euros y que, a diferencia de otros años, ese grupo les exigió un adelanto del 50 % de la cuantía.

Esa cantidad la desembolsaron y como el resto del contrato no lo pagó el Centro Gallego de Vitoria, por alegar incumplimiento, la orquesta presentó una denuncia en la que reclamaba el resto.

En una sentencia de abril de este año, la Audiencia Provincial de Álava confirma una resolución anterior de un juzgado de primera instancia y desestima la petición de la orquesta, por lo que exime al Centro a tener que abonar el resto de lo acordado al entender que se habían producido incumplimientos en el contrato.

La sentencia confirma la existencia de "numerosas irregularidades e incumplimientos de un mínimo razonable, apreciable por cualquier oyente medio, en la interpretación y desarrollo de la presentación artística de la banda contratada, corroboradas con la grabación de vídeos".

Esa primera sentencia concluía que se había acreditado la existencia de "desajustes y defectos en la actuación de la orquesta en grado suficiente para considerar incumplido el contrato" y desestimar la demanda.

Calvo ha explicado que aportaron al juez vídeos, fotos y testimonios de personas presentes en el espectáculo que, ha dicho, fue "lamentable".

En su denuncia se alegaba que los músicos no coincidían, salvo uno, con los que aparecían en las imágenes publicitarias, los cantantes no se sabían las coreografías ni las letras, no se cumplieron los horarios, el "desafine, acoples, micrófonos que no funcionaban y el desajuste de la música y las canciones fue continuo y la vestimenta de alguno de los componentes no era la correcta".

Además, pese a que se contrató un grupo con un camión-escenario, el Centro Gallego denunció que llegaron a Vitoria, "con retraso", con un vehículo que estaba "para el desguace".

"Fue terrible"

"Yo creo que ni se conocían entre ellos; no se sabían la letra de las canciones que tenían que mirar en sus móviles y desafinaban cantando; fue terrible", ha explicado Calvo.

La presidenta del Centro ha explicado que en el juicio argumentaron el perjuicio que les ocasionó este espectáculo, ya que muchos de los asistentes abandonaron el lugar y no lograron las ventas de productos y de ingresos por consumiciones que preveían, y que pese a ello intentaron renegociar la cantidad que se les adeudaba a la orquesta, que se negó.

Ahora, la Audiencia Provincial cierra el caso (no cabe recurso a esta sentencia) y el Centro Gallego no deberá pagar el resto de la cantidad de unos conciertos "para olvidar".