Ahora no solo se puede comprar una botella de un moscato de vino blanco del Piamonte, como Villa M, en su club del gourmet, sino que se puede ir a su barra de hostelería y pedirla que la abran para tomarse una copa antes de llevarla a casa. Se podría hasta acompañar con una de las ostras que se muestran en su expositor, sobre una buena capa de hielo, o con el clásico pintxo de tortilla. Y si no hay tiempo o ganas de cocinar, el problema se solucionaría en la barra de enfrente, la de los platos preparados, caseros, para elegir los que más apetezca e incluso, llevarse el postre, en la otra barra de pastelería, que hay a su izquierda. Y todo en una misma zona: la del sótano 1. Es “una de las joyas de la corona” de la renovación “más ambiciosa” en la historia de El Corte Inglés de Vitoria, que prevé completar los trabajos, que empezaron en abril de 2024, “para antes de finales de este 2026”.
La firma refuerza así la apuesta que hizo por la capital vasca en diciembre de 1995, cuando inauguró en la calle Paz estos grandes almacenes que han sido visitados desde entonces por cerca de 90 millones de personas, siendo una de las que más trabajadores emplea en la capital, al contar con cerca de 640 personas, tanto en plantilla propia como las que traen consigo las firmas, que se distribuyen en más de 15.000 metros cuadrados de superficie comercial.
Doble objetivo
Más de 30 años en los que ha consolidado su posición como referente comercial y motor económico y de empleo. Un paso del tiempo que también ha hecho necesario acometer una remodelación con el doble objetivo de ofrecer un mejor servicio al cliente y enriquecer su experiencia de compra.
Otro ejemplo de ello, como este miércoles pudo comprobar DNA, se puede ver en ese mismo sótano 1 con el cambio que ha dado su Servicio de Atención al Cliente y no solo por el letrero bien grande que indica que allí también se pueden recoger los pedidos online, sino por los sofás y sillones en los que esperar antes de que en la pantalla digital aparezca el turno y mostrador en el que pedirlo.
Y es que como los cambios arrancaron hace dos años, muchos ya los ha estrenado la clientela, ya que solo faltan los últimos remates. Los que se ven a primera vista son en sus entradas “más modernas y diáfanas”. Siguen en esa planta baja, la de accesorios de moda y piel, con nuevas firmas como Lonbali, pero también con nuevas zonas, como las de cosmética capilar y belleza, ambas multimarca, incluyendo los productos coreanos que tanto furor causan.
También se ha modernizado su supermercado y la cafetería, ahora más verde y más íntima, motivo por el que no pocos aprovechan para tomarse algo junto con su ordenador portátil.
Los halls de ascensores se han abierto, “lo que genera amplitud y visibilidad”.
En los techos, también hay novedades en iluminación, con nuevos focos, con diferentes luces, colores y temperaturas, para adaptarse a cada planta, o esa circular en led que recorre Deportes, donde se han creado córners para cada marca. Junto a sus escaleras, se ha incorporado un ‘Universo friki’ para amantes de Harry Potter y muñecos Funko.
Y debajo, junto al mercado de Abastos, ahora está “cultura y ocio”, para encontrar novelas y hasta un rincón para que las firmen sus autores, como Eva García Sáenz de Urturi. La última en plasmar allí su rúbrica.