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Nuria TesónReportera de guerra y participante en la jornada de HEI de este jueves

“El 70% de las víctimas en el conflicto de Gaza han sido mujeres y niños”

La reportera de guerra Nuria Tesón viene este jueves a Vitoria a participar en la jornada de HEI, ‘De Gaza a Irán: geopolítica y violencia contra las mujeres’.

“El 70% de las víctimas en el conflicto de Gaza han sido mujeres y niños”Sara Castaño/Diálogos de cocina

A Nuria Tesón se le quedó grabada la imagen que vio por televisión de una mujer en un autobús huyendo de un conflicto con la mirada perdida. Tanto que decidió hacerse reportera de guerra. Quería contar qué les pasaba, para que con el paso del tiempo, esas historias no se repitieran. “Pero parece mentira que no hayamos aprendido nada”, lamenta. Porque Gaza “ha sido un jarro de agua fría, el epítome de todo lo que está mal y todo lo que está podrido en nuestra sociedad”. Este jueves, esta analista especializada en conflictos, derechos humanos y diplomacia humanitaria, ofrece su mirada en De Gaza a Irán, una jornada de la Escuela Abierta de la ciudadanía(HEI) en colaboración con las Jornadas En el Foco. Será a las 18.30 horas, en el Palacio Europa.

La entrada es libre hasta completar aforoy también se podrá seguir en directo a través de la página de emisiones de la HEI.

¿Hasta qué punto las guerras afectan de manera más desproporcionada a las mujeres y niñas?  

"El conflicto de Gaza es paradigma porque el 70% de las víctimas en el conflicto han sido mujeres y niños. Pero es que en la mayor parte de los conflictos, el 90% de las víctimas son civiles y la mayor parte de ellas son mujeres"

–Al final, lo que está ocurriendo es que se está produciendo una violencia sistematizada, inconsistente y estructural contra las mujeres. No es algo nuevo, pero en los últimos años está ocurriendo cada vez con más frecuencia. Lo vimos en Gaza, con esa violencia que se produce cuando niegas el agua y la comida y bombardeas a las mujeres. El conflicto de Gaza es paradigma porque el 70% de las víctimas en el conflicto han sido mujeres y niños. Pero es que en la mayor parte de los conflictos, el 90% de las víctimas son civiles y la mayor parte de ellas son mujeres. Entonces, no podemos hablar de que sea algo aislado. Tenemos que hablar de que hay una violencia estructural que está encaminada a varias cosas, pero que una de ellas es acabar con ese sostén, que es el tejido social que forman las mujeres en cualquier sociedad.

¿Y por qué se están produciendo cada vez con más frecuencia?

–Pues eso habría que preguntárselo a los líderes políticos. No creo que sea casualidad, simplemente creo que por una parte, estamos poniendo más la atención ahí, estamos intentando darle más visibilidad, pero también es que se trata de conflictos muy concretos. En el caso de Gaza, para que los palestinos sobrevivan tiene que haber mujeres que garanticen ese futuro. Entonces, ahí se produce un doble abuso sobre el cuerpo de las mujeres, que es por una parte, esa responsabilidad de garantizar un futuro del pueblo palestino y por otra, la de someterlas a las peores vejaciones para acabar con ese futuro. 

En Irán en el comienzo de la guerra lo primero que se bombardeó fue una escuela de niñas. 

"Vemos cómo habla Trump de liberar a las mujeres en países como Irán y por otra parte, bombardeando y atacando a esos centros de educación o a Netanyahu de cómo las mujeres están oprimidas en Gaza y por otra parte bombardea hospitales"

–Sí. Se utiliza la excusa de que se hace porque terroristas, insurgentes o arsenales están bajo esas estructuras o están escondidos en esas estructuras, pero lo cierto es que hay un intento sistemático de atacar lo que sostiene una sociedad. Y en el caso de Irán en particular, las mujeres han formado parte de un movimiento que es el que ha mantenido a la gente en las calles desde el año pasado, pero también anteriormente con la muerte deMahsa Amini (la joven kurda iraní de 22 años que murió torturada bajo custodia policial por no usar hiyab), que generó ese activismo en contra del régimen iraní. Entonces, vemos, cómo habla Trump de liberar a las mujeres en países como Irán y por otra parte, bombardeando y atacando a esos centros de educación o a Netanyahu hablando también de cómo las mujeres están oprimidas en Gaza y por otra parte bombardeando hospitales. Se está vulnerando la ley internacional hasta tal punto que las infraestructuras vitales como el agua, las potabilizadoras, los hospitales, las escuelas se han convertido en objetivo. 

Nuria Tesón

DERECHOS HUMANOS

En Gaza, que se han violado todas las líneas rojas del derecho humanitario internacional, ¿cómo afecta esto a otros conflictos? 

–Hemos visto cómo se ha ido in crescendo. Algunos de los que llevamos mucho tiempo cubriendo y analizando conflictos decíamos que esto está sentando precedentes. En el momento en el que Israel invade el sur de Líbano, se apropia de casi el 10% del territorio de un país soberano, bombardea indiscriminadamente su capital, asesinando a civiles. En el momento en el que activa esos buscas, que estallaban y que mataron a un montón de personas, en algo que parecía ciencia ficción, hemos permitido que Israel y Estados Unidos se alíen para atacar a Irán cuando estaban en mitad de negociaciones y que se la acuse de tener y de desarrollar un programa nuclear cuando la presencia nuclear de la región es Israel. Todos tenemos que hacer examen de conciencia y la Unión Europea la primera.

¿Y cuál es la postura de Europa y de los países árabes frente al genocidio de Gaza?

–Vuelvo al tema de la conversación que vamos a tener en Vitoria. Las mujeres han sido las más afectadas por la ausencia de ayuda humanitaria y por la utilización sistemática del agua y la comida y las medicinas como arma de guerra. Se ha utilizado así. Egipto, en ese caso, debería haber mantenido esa frontera de Rafah abierta, no solamente puntualmente y no solamente cuando Israel daba visto bueno. Hemos visto cómo Israel, cuando ha marcado esa franja amarilla, lo que no ha permitido es el regreso de los palestinos a ciertas zonas. Ha desplazado a más de un millón de personas en el Líbano. Y no quiere permitir que regresen a esa parte del territorio. Entonces, marcar ciertas líneas es fundamental. 

Sin embargo, el papel de las mujeres es fundamental en cualquier conflicto porque son las que llevan el peso de los cuidados, niños, mayores y enfermos.

–Sí, todo el mundo está sometido a la guerra, pero a las mujeres se les impone, de alguna manera, el tener que proveer y el tener que cuidar y el tener que maternar al mismo tiempo. O cuando son refugiadas. Imagina tener 16 años, haber sido desplazada y estar en una tienda con 15 personas, que en algunos casos pertenecen a tu familia, pero que en muchos casos no lo son, y tener que mantener tu higiene y tu intimidad en esos momentos. O estar embarazada, no tener acceso a chequeos médicos o tener que ser sometida a una cesárea sin anestesia. Pues esas son las violencias a las que las mujeres se ven sometidas en Gaza, pero también en países como Sudán estamos viendo cómo la violencia de género y la violación se utilizan de forma sistemática. Y eso ocurre cuando las mujeres tienen que estar intentando mantener o sostener una familia.

De todos los conflictos que ha cubierto, ¿en cuáles se vulneran todavía más los derechos de menores y mujeres?

–Creo que Gaza es el paradigma de lo peor del ser humano y de lo peor de la guerra, porque se ha permitido que se traspasen todas las líneas rojas, que se vulneren prácticamente todas las leyes del derecho internacional humanitario. Pero lo cierto es que el 90% de las víctimas de cualquier conflicto, según datos de Naciones Unidas, son mujeres y niños. Las mujeres y las niñas son siempre las primeras víctimas. La venganza sobre los oponentes muchas veces se lucha sobre el cuerpo de las mujeres, se las fuerza a través de la violación a tener hijos que no desean, o se asesina a los que ya tienen. Creo que en árabe, y esto sí que es algo que ocurre en Gaza en concreto, el trauma mental es tan grande y las penurias a las que se les somete han sido tan grandes, que se han creado hasta nuevas palabras para describir esos horrores. Es uno de los pocos idiomas en los que existe una palabra para los padres y las madres que son huérfanos de hijos.

VOCACIÓN

En su caso, decidió que ni ser de provincias, ni ser una niña, ni tímida, le iban a impedir dedicarse a ser reportera de guerra. 

–Recuerdo imágenes en televisión muy impactantes, igual que recuerdo sobre todo la imagen de una mujer refugiada. No recuerdo ya de qué país, pero sí a esa mujer en un autobús huyendo de un conflicto y la recuerdo con la mirada perdida. Y yo quería saber lo que le pasaba a esa mujer. Entonces, muchas veces, y me ha pasado ahora preparando esta conferencia en Vitoria, echo la vista atrás y veo a esos conflictos en perspectiva. Y parece mentira que no hayamos aprendido nada.

Quería contar qué les pasaba y con el paso del tiempo, que esas historias no se repitieran. Pero Gaza ha sido un aldabonazo, un jarro de agua fría y en muchos casos una confrontación profesional con la realidad de que debemos seguir contando porque hay que seguir teniendo ojos en los conflictos e intentar que eso no vuelva a repetirse.

Pero también darte cuenta de que Gaza nos ha puesto a entrar en un espejo en el que no creo que nos guste la imagen que vemos. Y creo que debemos hacer el esfuerzo de mirarnos y de ver qué es lo que estamos haciendo mal y qué podemos hacer mejor para que eso no ocurra. Mirar a esas mujeres a los ojos y entender de dónde vienen creo que es la mejor educación que podemos tener. 

¿A qué retos se enfrenta como mujer y periodista cubriendo estos conflictos? 

–Las mujeres periodistas nos enfrentamos a muchos más retos en muchos aspectos por esas estructuras patriarcales que llevan años implementadas, instauradas y contra las que hay que luchar. Siempre digo que me he sentido muy protegida en contextos de guerra y muy cuidada, y es verdad.

He visto también a las situaciones que se enfrentan las mujeres en un conflicto de guerra, como las dificultades que tienen para encontrar productos sanitarios para la menstruación. A lo mejor, dentro de la ayuda humanitaria, se puede considerar ese tipo de cosas para ayudarlas. 

En 2025 hubo récord de asesinatos de periodistas, la mayoría en Gaza, síntoma también de la vulneración de otras libertades. 

"Gaza es el epítome de todo lo que está mal y todo lo que está podrido en nuestra sociedad. Y el asesinato de periodistas es otra de las constantes y otra de las violencias estructurales"

–Sí. Es que Gaza es el epítome de todo lo que está mal y todo lo que está podrido en nuestra sociedad. Y el asesinato de periodistas es otra de las constantes y otra de las violencias estructurales que hemos visto que se han consolidado y que se han incrementado en los últimos años y en los últimos conflictos

El no poder tener acceso libre a la información a las zonas donde se producen los conflictos es una de las principales razones por las que se erosionan nuestra democracia y nuestros derechos democráticos. Pero en el caso de Gaza ha sido tan apabullante, todo ha adquirido una dimensión tan enorme, que también se sienta un precedente de cara a próximos conflictos. Se está previniendo que estemos y que veamos y que miremos y que contemos. También es cierto que las historias de mujeres, a veces quedan a un lado porque hay un sesgo masculino en cómo se cuenta.

Desde el periodismo y las mujeres tenemos una mirada distinta sobre el conflicto de la que tienen los hombres, igual que los hombres tienen una mirada diferente sobre por qué hay que hacer la guerra. Las mujeres no somos las que empezamos las guerras, somos las que los padecemos. Y las periodistas acudimos con una mirada intencional a los conflictos y miramos a ello.