UGT cifró entre 270-280 los trabajadores de Tubos Reunidos de Amurrio y Trapagaran (Bizkaia) “que se han apuntado voluntariamente” a salir de la empresa en las condiciones recogidas en el Expediente de Regulación de Empleo (ERE), a pesar de que el periodo de negociaciones terminó el viernes sin acuerdo con los sindicatos.
Dirección y sindicatos no llegaron a un entendimiento sobre la aplicación del Expediente de Regulación de Empleo con 301 despidos: 274 en Amurrio y 27 en Trapagaran. Sin embargo, la empresa dio de plazo hasta las 15.00 horas de este lunes para que los trabajadores interesados en acogerse a las salidas voluntarias pudieran apuntarse.
El presidente de la comisión gestora de UGT que dirige el sindicato en Euskadi, José Manuel ‘Tximi’ López Conde, comunicó que “habrá que pensar un poquito qué ha pasado y por qué habiendo esa voluntariedad hemos llegado a esta negociación en las condiciones en las que se ha dado”.
Ahora la dirección de la empresa tiene que comunicar cuáles serán los siguientes pasos, si acepta o no estas salidas y en qué condiciones.
Huelga indefinida
Los trabajadores de Tubos Reunidos en Amurrio iniciaron este lunes una huelga indefinida para exigir que se paralice el ERE anunciado por la compañía, que según fuentes sindicales fue seguida por la práctica totalidad de la plantilla.
La alavesa es la planta más afectada por este ERE, ya que de los 301 despidos contemplados 274 corresponderían a ella, frente a los 27 en la de Trapagaran, cuya plantilla votó de manera muy mayoritaria acogerse a las medidas planteadas.
La huelga en Amurrio comenzó el domingo a las diez de la noche, la hora de entrada del relevo nocturno, y siguió este lunes por la mañana cuando los piquetes cortaron momentáneamente la carretera de acceso la fábrica, sin incidentes.
Según fuentes sindicales, el seguimiento de la huelga fue completo, de manera que solo entraron a trabajar los servicios mínimos de mantenimiento y seguridad.
El paro fue convocado por el comité de empresa de la planta con el apoyo de ELA, LAB y ESK, que suman 14 de los 21 delegados, mientras que se oponen CCOO y UGT. Los sindicatos exigen a la dirección de la empresa que retire el ERE, que no se cierre la acería y que no se externalice a los operarios de logística.